La película transcurre en 1978, durante la final del Mundial de fútbol, con Argentina y Holanda jugando. En ese contexto, un grupo de torturadores realiza un operativo para secuestrar a unos jóvenes, práctica habitual en su trabajo. Sin embargo, han tomado al grupo equivocado pues no eran quienes ellos creían y allí comienza una nueva pesadilla.
Los hermanos Onetti son famosos en el mundo del cine de terror por jugar con las reglas de géneros conocidos y recrear universos de género para contar sus propias historias. En el caso de 1978 la apuesta es aún más fuerte de lo que habían realizado hasta el día de hoy. La película combina las torturas de la última Dictadura Militar con el más puro horror satánico. Así como en su momento existió (y existe, pero sin la misma frecuencia) el Nazi exploitation, acá se utiliza la Dictadura y un contexto histórico para lanzarse a una película de terror en estado puro. Una combinación sin duda arriesgada, no para todas las sensibilidades, definitivamente no para quienes vivan con total solemnidad el cine.
La película transcurre en 1978, durante la final del Mundial de fútbol, con Argentina y Holanda jugando disputándose la copa. En ese contexto, un grupo de torturadores realiza un operativo para secuestrar a un grupo de jóvenes, práctica habitual en su trabajo. Estos violadores de derechos humanos, sin embargo, han tomado al grupo equivocado. Los jóvenes no eran quienes ellos creían y allí comienza una nueva pesadilla.
El más puro terror satánico, la sangre explícita del cine gore, todo mezclado con el horror real de aquel momento. Si la idea del terror es lograr impactar, la película lo logra. La película sabe explicar que el mundo en el que vivimos puede ser peor que el de las fantasías y la película se mueve entre la denuncia, la alegoría, la catarsis y la pura experiencia de género. Desde Crónica de una fuga (2006) de Israel Caetano que no se veía un film de género arriesgándose a usar este contexto. Más allá del gusto de cada uno, que el cine se anime a ir más allá del acartonamiento y la bajada de línea, es una buena noticia. 1978 tiene la ambigüedad propia de este tipo de títulos y está realizada con el estilo siempre logrado de los hermanos Onetti.

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