Los relatos distópicos de Stephen King, escritos con seudónimo, han tenido un 2025 intenso. Primero The Long Walk y ahora The Running Man, son dos historias que King firmó como Richard Bachman y que tienen incluso puntos en común. En una sociedad donde las personas ven una competencia de supervivencia como espectáculo, las dos películas, de diferente manera, aluden a un futuro totalitario donde el show es la experiencia deshumanizadora por excelencia. Pero mientras que The Long Walk es más áspera y amarga, The Running Man es un espectáculo de aventuras de mayor despliegue visual y show televisivo dentro de la trama. The Running Man se llama en Argentina El sobreviviente y ya tuvo una adaptación cinematográfica en 1987 dirigida por Paul Michael Glaser y protagonizada por Arnold Schwarzenegger cuyo título fue Carrera contra la muerte. En esta nueva adaptación los billetes llevan el rostro del actor, aceptando la profecía de El demoledor, otra película de ciencia ficción, donde Arnold era presidente de los Estados Unidos.
Las dos películas son diferentes y responden a diferentes épocas, aunque en la del 2025 se respeta mucho más el texto original y las intenciones del protagonista, sin que esto termine siendo tampoco una lealtad total al libro por parte de este nuevo guion. La historia puede ser más seria, dramática y realista hasta cierto punto, pero nunca consigue convertirse en una película de acción ni tampoco en un perturbador relato del manejo de los medios para controlar a la sociedad. Intenta servir a dos amos por igual y se nota esa división de energía.
Glen Powell es una de las estrellas del momento, pero su rostro se vuelve cada vez más anodino película tras película. No gana con la suma de protagónicos, sino todo lo contrario. La película es insólitamente grave para ser de Edgar Wright, un realizador que ha sabido como pocos combinar acción y humor. Pero acá no puede encontrar la forma de hacer un producto ligero y profundo, por lo que termina realizando un largometraje pesado y superficial. También es cierto que ya no funciona también esta historia luego de tantas otras realizaciones con temáticas parecidas. Dos o tres momentos de acción le dan algo de aire, pero al final no se consigue el objetivo de hacer un gran espectáculo de esos que son memorables.
Santiago Garcia
www.leercine.com.ar