Pese a que fueron promocionados como soluciones para evitar que se repitan apagones, Ecuador aún no concreta cuatro proyectos de generación térmica que se mantienen incompletos y con problemas legales.
El gobierno del presidente Daniel Noboa prometió en abril de 2024 aumentar la capacidad de generación en 939 megavatios para no depender de las lluvias. Pero hasta ahora solo ha incorporado 437,5 megavatios:
204 provenientes del complejo Toachi Pilatón
200 de barcazas flotantes
20 de la planta térmica el descanso
13,5 de Gasvesubio
Sigue pendiente la incorporación de 501 megavatios. Entre ellos, el alquiler de 260 MW de Pascuales, que debían estar listos en diciembre pasado y ha tenido cinco retrasos en su adjudicación.
Los proyectos Salitral, de 100 megavatios, y Quevedo III, de 50 megavatios; ambos a cargo de la empresa estadounidense Progen, que tampoco cumplió los plazos, y Esmeraldas III, de 91 megavatios, a cargo de la Empresa Uruguaya Austral.
Aunque las tres debían estar operativas antes de diciembre del 2024, están paralizadas y con litigios administrativos o legales.
El gobierno ahora enfrenta un nuevo problema. Porque no solo que tiene que incorporar esos 500 megavatios. CELEC advierte en este informe que para el estiaje septiembre 2025 a marzo 2026, el sistema requiere adicional la incorporación de 430 megavatios de generación firme, es decir, termoeléctricas en tierra.
Mientras eso no ocurra, Ecuador va a depender de la presencia de fuertes lluvias que permitan tener los embalses llenos y esperar que los periodos de estiaje sean cortos.
