Bugonia encaja perfectamente en la teoría de autor. Yorgos Lanthimos es un director cuyo cine se reconoce por su estética y sus actores se repiten de una película a otra. Claro que la teoría de autor, utilizada generalmente para destacar a un artista, también puede ser utilizada para reconocer a un cineasta del cual ya no queremos volver a ver otra película. Lanthimos no se equivoca, su camino le ha dado premios y reconocimiento mundial. Tampoco se equivoca Emma Stone al seguir trabajando con él en todas sus películas, ya tuvo un Oscar debido a eso y seguramente sueña con más. No siento pena por Lanthimos, sólo el deseo de no seguir insistiendo con su obra. Sí me pone de mal humor que una actriz brillante se haya auto condenado a ser la estrella de este director. Este es su nuevo trabajo en conjunto.
Bugonia es una remake del film coreano Save the Green Planet! (2003) y aunque las comparaciones son odiosas y muchas veces irrelevantes, es interesante analizar todo lo que se alteró de una película a la otra. La original era una comedia disparatada. Bugonia se supone que también es una comedia, algo de lo cual me permito dudar. Irritación y no risas es lo que produce el film de Lanthimos. La historia de base, por supuesto, se parece. En esta nueva versión dos jóvenes, Teddy Gatz (Jesse Plemons) y su primo autista Don (Aidan Delbis), motivados por sus teorías conspiranoicas, secuestran a Michelle Fuller (Emma Stone) la CEO de una compañía farmacéutica. Teddy está convencido de que ella en realidad es una líder alienígena cuya misión es destruir al planeta Tierra. Cree, siendo apicultor, que los Andromedanos están destruyendo a las abejas y buscando someter a los humanos.
El término bugonia o, mejor, bugonía (del griego βóς -buey- y γονíα -creación-, genesia -nacimiento, generación-) indica la creencia en la antigüedad y hasta el siglo XVII en la generación espontánea de la vida. El concepto de bugonia es utilizado por Virgilio en el libro IV de las Geórgicas, donde se relata cómo del cadáver de un novillo nacen espontáneamente todo tipo de insectos voladores y que tal hecho puede aprovecharse para crear enjambres de abejas. Virgilio comenta cómo al apicultor Aristeo se le morían las abejas. Aristeo pide ayuda a su madre y ésta le revela que las abejas morían porque los dioses lo habían castigado ya que, involuntariamente, Aristeo había causado la muerte de la bella Eurídice. Tras una expiación Aristeo obtiene nuevas abejas mediante la bugonia. Casi es contar la película esta explicación de su título.
La película es sórdida pero sin gracia, tiene una media hora original que es un verdadero ladrón de felicidad para cualquier espectador normal, y poco a poco busca servir el plato fuerte de la casa Lanthimos: violencia shockeante sin justificación alguna. La lucha de las clases no es tal y el pasado de Teddy con su madre, víctima de los experimentos de los laboratorios carece de emoción alguna. Para los que vieron la película original no habrá sorpresa, pero sí la sensación de que Lanthimos quiera jugar al disparate recién en el desenlace, un espacio al que solo los que tengan paciencia llegarán. Emma Stone nunca estuvo peor que en las películas de este director y Jesse Plemons compone lo que él cree es un joven de clase baja americana. Hollywood se nutrió de docenas de directores europeos que construyeron junto a los americanos la edad de oro de la industria. Ahora los directores extranjeros que filman en Estados Unidos están destruyendo a la industria. Una de las peores películas del año, servida en bandeja para los premios, algo que en los últimos diez años también ha entrado en una decadencia irremontable.

Santiago Garcia
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