Leo, 2025 lo tuvo todo… pero sobre todo tuvo ansiedad y estrés del fuerte. Fue un año de tensión constante, de vivir en alerta, de sentir que en cualquier momento podía pasar algo más. Si hubiera que resumirlo en una sola frase, sin duda sería el año de los sustos, de los cambios inesperados y del agotamiento absoluto. Un año en el que viviste con el corazón en un puño más veces de las que te habría gustado admitir. No fue solo cansancio físico, fue desgaste emocional. Hubo decepciones, sí. Momentos en los que te sentiste fallar, descolocado, fuera de lugar o incluso poco valorado, cuando sabías que estabas dando más de lo que recibías. Pero también hubo esperanza. Y, sobre todo, hubo una gran lección que ya no se te va a olvidar jamás: TODO, absolutamente TODO, pasa por alguna razón, aunque en el momento no la entiendas ni tengas fuerzas para aceptarla.
La vida, últimamente, no ha dejado de darte sorpresas. Algunas buenas, otras duras, otras simplemente desconcertantes, de esas que te obligan a parar y replantearte muchas cosas. Y en medio de todo ese caos, te fuiste dejando un poco a ti. No abandonaste lo tuyo del todo, porque tú nunca abandonas lo que amas, pero sí lo aparcaste. Lo pusiste en segundo plano para atender urgencias, problemas ajenos, responsabilidades que parecían más importantes o más urgentes que tus propios sueños. Te acostumbraste a priorizar a los demás, a sostener situaciones que no te correspondían, y a restarte espacio sin darte cuenta.
Y aquí tengo que decírtelo claro, Leo, sin rodeos: lo tuyo es TUYO. No le quites importancia. No lo minimices. No lo trates como si pudiera esperar eternamente. Porque eso que es tuyo: tu talento, tu vocación, tu proyecto, tu sueño, no es un capricho, es parte de tu identidad. Merece pelea, merece atención y merece respeto. También por tu parte. Nadie va a defender lo que tú mismo no te atreves a poner en primer lugar.
2026 te va a pedir exactamente eso: que vuelvas a centrarte en lo que te pertenece. Que luches por ello sin culpa, sin pedir perdón y sin miedo a incomodar. Que valores cada oportunidad, cada paso, cada pequeño avance, porque todo suma. Dejarás de restarte importancia y empezarás a entender algo fundamental: si tú no te tomas en serio, nadie lo hará por ti. Y cuando interiorices eso, Leo, empezarás a construir desde un lugar mucho más fuerte, más digno y mucho más alineado contigo.
Y aquí viene lo fuerte, Leo, lo que de verdad lo cambia todo: en 2026 llega uno de los proyectos más ambiciosos de tu vida. No será algo pequeño ni improvisado. Será uno de esos proyectos que te exigen compromiso, constancia y fe en ti mismo, pero que a cambio te devuelven sentido. No solo te dará resultados visibles, sino que te llenará por dentro. Conectará directamente con quién eres de verdad, con tu esencia creativa, con tu necesidad de dejar huella. Será exigente, sí, porque todo lo grande lo es, pero también profundamente satisfactorio. Este proyecto marcará un antes y un después, no solo a nivel profesional, sino también personal. Te devolverá ilusión, orgullo y esas ganas de seguir creando que creías un poco apagadas. Aquí recordarás por qué empezaste y por qué nunca debiste restarte importancia.
Ahora sí, vamos con los tránsitos, porque Leo en 2026 no brilla por ego, brilla con intención.
La Luna Llena en tu signo del 1 de febrero, conocida como la Luna de Nieve, será el primer gran espejo del año. Te enfrentarás a ti mismo sin máscaras ni excusas. Verás con claridad todo lo que has aguantado, todo lo que te ha dolido y todo lo que ya no estás dispuesto a repetir. Será un cierre emocional potente y muy sanador. Aquí soltarás miedos acumulados, inseguridades que no te pertenecen y cargas que llevabas por lealtad o costumbre. Empezarás el año con una ligereza interna que hacía tiempo que no sentías.
El 17 de febrero, con el eclipse solar anular y la Luna Nueva en Acuario, algo se moverá con fuerza en tus relaciones y en tu forma de vincularte con los demás. Este tránsito te pondrá delante verdades que no podrás ignorar. Verás con claridad quién suma y quién resta, qué acuerdos necesitan renovarse y cuáles deben romperse definitivamente. Puede incomodar, sí, porque no te gusta decepcionar ni romper equilibrios, pero será un reset necesario. Aquí aprenderás que mantener la paz externa a costa de tu bienestar interno no es equilibrio, es desgaste.
El 30 de junio, atención, porque Júpiter entra en tu signo y esto es una auténtica bendición cósmica. Júpiter expande todo lo que toca, y al pasar por tu signo te traerá crecimiento, oportunidades, visibilidad y una suerte que no cae del cielo, sino que se activa porque estás preparado para sostenerla. Empezarás a sentir que las cosas se abren, que llegan opciones nuevas, propuestas interesantes y caminos que antes estaban cerrados. El universo vuelve a jugar a tu favor. Aquí se activan proyectos grandes, reconocimientos públicos y una confianza renovada en ti mismo. Te recordarás quién eres cuando te permites creer.
Cuando el Sol entre en tu signo el 22 de julio, comienza tu temporada y con ella tu renacer consciente. Recuperarás energía, magnetismo y claridad mental. Volverás a sentirte tú, con ganas de liderar, de crear y de tomar decisiones importantes sin dudar tanto. Será un momento ideal para ponerte en primer plano, para defender lo que es tuyo y para brillar sin pedir permiso ni disculparte por ocupar espacio. Aquí no hay culpa: hay autenticidad.
El gran golpe de destino llegará con el eclipse solar total y la Luna Nueva en tu signo del 12 de agosto, y no es una exageración decir que será uno de los momentos más potentes y determinantes del año para ti. Aquí no se trata de un pequeño cambio ni de una mejora puntual. Aquí se siembra algo enorme. Puede ser un nuevo camino profesional, una nueva identidad personal, un proyecto de largo recorrido o una decisión vital que lo cambia todo desde la raíz. Este eclipse marcará un antes y un después claro. Lo que empiece bajo esta energía no es pequeño ni provisional: tiene impacto, fuerza, visibilidad y una proyección futura muy poderosa. Sentirás que la vida te coloca en el centro del escenario otra vez, pero esta vez con un propósito claro.
El 28 de septiembre, con Marte entrando en tu signo, tu energía se disparará como un motor recién encendido. Volverá el empuje, la determinación y esas ganas tan tuyas de ir a por todo sin pedir permiso. Te sentirás fuerte, decidido y con hambre de avanzar. Eso sí, este tránsito te pedirá inteligencia: no se trata de quemarte, sino de canalizar bien esa fuerza. Usa la estrategia, elige tus batallas y mide tus tiempos. Marte te dará el coraje necesario para defender lo que es tuyo, poner límites claros y avanzar sin miedo, pero será clave no actuar solo por impulso.
Y el 13 de diciembre, con Júpiter retrógrado en Leo, llegará el momento de mirar atrás con perspectiva. No será un retroceso ni una pérdida de oportunidades, sino una fase de integración profunda. Revisarás todo lo que has construido durante el año, ajustarás planes, redefinirás objetivos y entenderás qué merece continuidad y qué necesita otro enfoque. Aquí consolidarás lo ganado, asentarás aprendizajes y prepararás el terreno para lo que viene después. Será el cierre perfecto de un año grande.
Leo, 2026 no será un año cualquiera. Será un año para recuperar lo que es tuyo, para dejar de minimizarte y para apostar por grande sin pedir perdón. La vida ya te ha sacudido bastante, te ha probado y te ha obligado a madurar. Ahora te toca brillar con sentido, con conciencia y con propósito. Y esta vez, no vas a mirar atrás, porque sabrás exactamente por qué avanzas.

Con información de horoscoponegro.com