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Nouvelle Vague
Por: Santiago Garcia – Leer Cine
Publicado en 02/01/2026 13:03
QUÉ MIRAR / PELÍCULAS SERIES DOCUMENTAL

  

Jean-Luc Godard habría odiado esta película de punta a punta. Ese es el elogio inicial que hay que hacerle a Nouvelle Vague (2025) escrita y dirigida por Richard Linklater. El largometraje narra los inicios de la Nouvelle Vague francesa y específicamente el proceso de creación y rodaje de Sin aliento (1960) la ópera prima de Jean-Luc Godard. Se trata de una proeza estética descomunal pero sin exhibicionismo llevada adelante con una ligereza narrativa fácil de querer. Un placer cinematográfico de doble entrada al que uno se puede entregar sin análisis alguno. Pero quien quiera profundizar en lo que está viendo, se encontrará con un océano de detalles maravillosos y sutilezas sinfín. Aunque muchos puedan ofenderse con esto lo más justo es definir a esta película como la nueva ola francesa contada por el director de Escuela de rock. Esa felicidad sin culpa construida a partir de un personaje central loco, obsesionado y finalmente entregado a un arte que le contagia a todos aquellos que lo rodean. Desde que Jean-Luc Godard defendió a Jerry Lewis que no sentía por el director francés algo de cariño. El Godard de Linklater es mejor que el verdadero Godard.

Nouvelle Vague se parece también a Ed Wood (1994) de Tim Burton. Dos cineastas fascinados por dos autores extremos, leales a sí mismos y entregados a una obra que consideran total. En ambos casos se disfruta más del cine que los retrata que su propio cine. La mayoría de las películas de Jean-Luc Godard son tan placenteras como una visita al dentista. Richard Linklater se siente identificado con el concepto de cine independiente y osado de los realizadores de la Nouvelle Vague. Jean-Luc Godard no se parece en nada a Linklater, pero el movimiento cinematográfico sí es un antecedente para comprender el cine independiente norteamericano al que Linklater pertenece. Otros directores de ese movimiento francés son mucho más cercanos al director de Antes del amanecer. Pero seamos sinceros: el mejor director y la mejor película para resumir los cambios revolucionarios en la historia del cine son Jean-Luc Godard y Sin aliento. Una película que incluso con su rodaje finalizado los propios participantes creían que no llegaría ni a estrenarse en salas.

La influencia de Godard es más importante que el propio cine de Godard. Intelectual brillante y teórico del cine, empezó a filmar sin saber filmar y le resultó más fácil cambiar los códigos del cine que aprender a filmar como un verdadero buen cineasta. Supo cómo justificar su horrible forma de narrar a partir de la teoría y los intelectuales del mundo lo acompañaron en esa aventura. Como todo quiebre, muchos de sus errores pasaron a ser aciertos en el futuro y su limitación como director se vio compensada por la libertad que le dio al cine. ¿Quién dijo que hay una sola forma de filmar? Godard, con su catarata de citas y frases, ha sido y sigue siendo el cineasta favorito de los que necesitan sentirse intelectuales a la hora de disfrutar del cine. No es excluyente, claro, sólo una cierta tendencia. La última película de Godard que volví a ver en cine, Una mujer es una mujer (1961), ha sido calificada por los especialistas como un homenaje al musical clásico de Hollywood. No se me ocurre descripción más falsa de semejante desastre cinematográfico. Un ejemplo perfecto de defensa teórica sin sustento en la pantalla. Pero en la película de Richard Linklater no se defiende tanto el cine de Godard, sino ese organismo vivo, impredecible y apasionante llamado rodaje de una película. Es mejor rodar una película que verla, podríamos decir en este caso. Todo es precioso en Nouvelle Vague. Y también gracioso. Rossellini dando clases de cine para todos los jóvenes cineastas y luego agarrando un puñado de sanguches antes de irse o Jean-Luc Godard, al que ya vimos romper todo, llegando a la sala de montaje para hacer todavía más locuras, son momentos de pura comedia.

La película logra, cómo ninguna otra en la historia del cine contemporáneo, verse realmente como una película de 1960 perteneciente a la nueva ola francesa. Algunos planos reales aparecen intercalados y apenas pueden ser reconocidos como tales. La fotografía es un logro absoluto. Y Linklater se hace una fiesta imitando planos de Sin aliento pero como parte de la narrativa de la película. El montaje juega con eso también y con cierto disimulo hasta pone un final de rollo de película como si nada. Vemos el rodaje de algunos famosos planos de Sin aliento imitando la estética de dichos planos pero mostrando la filmación, no el plano en sí mismo. Mil detalles que el cinéfilo de pura cepa reconocerá al instante o en varias visiones. No está inventando a Godard, está rescatando sus mejores cosas. Pero la recompensa para el que no sepa nada del tema y el universo de Nouvelle Vague es que la película queda liberada de toda esa carga y se disfruta como una comedia acerca de un director loco y los locos que lo siguieron de una punta a la otra de su proyecto.

Uno de los detalles más hermosos y demenciales de la película es la cantidad de personajes que aparecen con sus nombres puestos en la pantalla bajo sus rostros. Están simplemente todos. Y los que podrían no aparecer, los van a buscar, como al maestro Robert Bresson, el máximo genio de la historia del cine francés. El casting es maravilloso y cada rostro que se ve en la pantalla evoca a los originales. Sabemos que no son los verdaderos, pero nuestro cerebro nos dice que a lo sumo son actores de aquella época interpretándolos. No puedo imaginar a ninguno de ellos en el presente. No quiero ver a ninguno en otra película. Hay algunos que incluso no podría diferenciar de los verdaderos actores o directores. Es un efecto casi mágico que la película produce. Eso también es cine. De golpe el rodaje de Sin aliento se presenta frente a nosotros y somos testigos privilegiados de todo. Es una película juvenil en el sentido más bello del término y nos recuerda que esa revolución fue, como suele ocurrir, llevada adelante también por jóvenes. Hoy se los ve como próceres en el bronce, pero en ese momento eran una banda con pocos años encima y con mucho para darle al cine.

 Nouvelle Vague (2025) - IMDb

Santiago Garcia

www.leercine.com.ar

 

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