La convivencia en pareja implica retos, sobre todo cuando se trata de la gestión de conflictos y las discusiones. Según los expertos de GQ, la clave para que los desacuerdos no se conviertan en obstáculos está en la autorreflexión y en fortalecer la comunicación dentro de la relación.

Los expertos de GQ destacan que los desacuerdos son inevitables en cualquier relación, pero su correcta gestión puede ser una oportunidad para reforzar el vínculo. “Hay momentos en los que puede haber una tensión palpable en una relación, en la que notamos que puede encenderse en cualquier instante una mecha que haga todo explotar”, advierten los especialistas citados por el medio.
Insisten en que la gestión de los conflictos es una ocasión para fortalecer la confianza mutua y mantener el compromiso a largo plazo. De acuerdo con su análisis, existen tres preguntas esenciales que pueden transformar la forma en que se afrontan los problemas cotidianos y ayudar a evitar discusiones innecesarias.

1. ¿Qué puedo hacer para que mejore el ambiente entre ambos?
Esta reflexión invita a actuar de manera proactiva en lugar de responder de forma impulsiva a la tensión. Los expertos indican que no se trata de cambiar cómo se siente la otra persona, sino de contribuir a crear un ambiente más positivo. Se sugiere preguntar directamente a la pareja qué necesita en ese momento, ofrecer apoyo o realizar algún gesto que aporte calma.
Acciones sencillas, como proponer una actividad que motive o simplemente ofrecer tiempo para escuchar, pueden aliviar la tensión antes de que el conflicto se intensifique. Al repetir estas intervenciones habitualmente, se consolida la sensación de apoyo mutuo y se fortalece el compromiso con el bienestar de ambos.
2. ¿Qué puedo hacer para que el otro se tranquilice?
Los expertos de GQ recomiendan aprender a detectar el estado de ánimo de la pareja y ajustar la respuesta según la situación. “Tenemos que aprender a identificar cómo podemos serles de ayuda y eso es algo muy personal”, afirman los especialistas. Algunas personas pueden necesitar espacio, mientras que otras prefieren recibir consuelo o compañía. Preguntar de forma directa qué necesita la pareja y escuchar su respuesta sienta las bases para una comunicación sólida y respetuosa.
Saber cuándo acercarse o cuándo retirarse adecuadamente contribuye a prevenir que la tensión aumente. Estas estrategias fomentan la empatía y atienden las necesidades emocionales sin traspasar límites personales.
3. ¿Cómo puedo comunicar lo que me incomoda?
La tercera pregunta aborda la manera de comunicar lo que incomoda o hiere. Los expertos subrayan la importancia de la comunicación asertiva para que las diferencias no se acumulen en silencio hasta derivar en conflictos mayores. “Siempre habrá cosas que nos molesten o nos decepcionen y ello es parte de cualquier vínculo humano”, señalan. Recomiendan expresar el malestar antes de llegar a situaciones límite y elegir un momento de calma e intimidad para dialogar.
Se aconseja comunicar las propias emociones sin presentarlas como verdades absolutas ni hacerlo desde el enojo. Este enfoque facilita un diálogo constructivo, permite el respeto mutuo y reduce la posibilidad de que la conversación evolucione hacia una discusión más grave.
El equilibrio en la convivencia de pareja depende de la disposición de ambas partes para reflexionar sobre sus propias actitudes y necesidades, así como de la capacidad para comunicarlas con claridad y respeto. Abordar los conflictos desde la empatía y la escucha activa favorece un clima de confianza en el que las diferencias pueden resolverse sin dañar el vínculo.
Las tres preguntas propuestas por los especialistas invitan a replantear las discusiones como oportunidades para crecer juntos, priorizando la comprensión mutua por encima de la imposición de razones. De este modo, la gestión de los desacuerdos se transforma en una herramienta para fortalecer la relación, generando un entorno donde ambos puedan sentirse valorados, comprendidos y acompañados.

Con información de Infobae por Martina Cortés Moschetti.
