El edadismo, o discriminación por edad, se ha convertido en un obstáculo silencioso que impacta a trabajadores de distintas generaciones. En un mercado laboral cada vez más competitivo y volátil, la edad no solo se percibe como un número, sino como una barrera real a la hora de buscar empleo o avanzar profesionalmente.
El debate cobra vigencia frente a los cambios recientes en la economía y la cultura corporativa, donde la experiencia y los años de carrera, lejos de ser siempre un activo, pueden transformarse en un motivo de descarte.
Este fenómeno afecta a las personas que están sobre los 30 y 40 años, quienes ya evidencian dificultades para mantener su posición laboral o conseguir nuevos puestos, incluso en sectores donde antes la experiencia era un valor seguro.

Qué es el “botox” en los currículums
En la búsqueda de empleo, muchos recurren a estrategias para ocultar su edad real. El caso de Lily, una estratega de marketing en Montreal, ilustra este fenómeno. Tras perder su trabajo y enviar más de 500 solicitudes sin éxito, recibió el consejo de un consultor: eliminar de su currículum toda experiencia anterior a los últimos diez años y borrar la fecha de graduación.
El objetivo no era simplificar, sino aparentar menos edad. Cuando siguió estas sugerencias, las entrevistas comenzaron a llegar. “Fue como si de repente saliera el sol y todo quedara claro”, describió Lily en declaraciones recogidas por Business Insider.
Las redes sociales y foros profesionales están repletos de consejos similares. Ocultar la edad, acortar el historial laboral y evitar cualquier pista temporal se han convertido en tácticas habituales para esquivar el filtro del edadismo.
Esta tendencia se ha intensificado a medida que las empresas ajustan sus estructuras y reducen puestos de gerencia media, afectando a trabajadores que hasta hace poco vivían su mejor momento profesional.

Mientras que la discriminación por edad solía afectar principalmente a quienes superaban los 50 años, ahora golpea también a quienes están en la treintena o cuarentena. Datos de Glassdoor muestran un aumento del 133% interanual en las menciones al edadismo entre quienes buscan empleo, especialmente en contextos de recesión.
Las empresas, presionadas por la necesidad de reducir costos y evitar errores de contratación, tienden a buscar candidatos que puedan comenzar a rendir desde el primer día, dejando de lado a quienes ofrecen experiencia acumulada.
Jessica Ehlers, profesional de recursos humanos en Minneapolis y citada por Business Insider, afirmó que la compensación también influye. Muchos empleadores dan por hecho que los candidatos con más años de experiencia serán más costosos, y diseñan filtros para descartar perfiles antes de siquiera entrevistarlos.
En la práctica, eso significa excluir a trabajadores de 40 años en adelante, a menudo bajo criterios que parecen neutrales pero terminan afectando de manera desproporcionada a los mayores.

Cómo la IA está profundizando la brecha de edad
Hoy, los algoritmos de reclutamiento y las plataformas impulsadas por IA pueden amplificar estos sesgos. Estudios recientes muestran que modelos de lenguaje como los que usan las grandes empresas de selección tienden a reproducir prejuicios culturales, incluyendo el edadismo.
Demandas colectivas en Estados Unidos han puesto en la mira a empresas de software de reclutamiento por posibles sesgos contra candidatos de más de 40 años.
La ley estadounidense protege frente a la discriminación por edad a partir de los 40 años, pero probar el impacto real de estas prácticas es difícil. Políticas aparentemente neutrales, como pedir solo recién titulados o limitar la experiencia máxima, terminan filtrando a quienes acumulan más años de carrera.
Cuestionar el edadismo se vuelve urgente en un escenario donde la experiencia y la capacidad de adaptación resultan fundamentales para la innovación y el desarrollo de las empresas. Penalizar la trayectoria en lugar de aprovecharla implica desaprovechar talento y limitar el potencial de los equipos y las organizaciones.
El mercado laboral enfrenta el desafío de repensar sus prejuicios, abrir espacio para todas las generaciones y reconocer el valor que aporta la diversidad de experiencia.

Con información de Infobae por Santiago Neira.
