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Lo viejo funciona: según la neurociencia, el juego impulsa el aprendizaje y la plasticidad cerebral desde la infancia
Publicado en 19/03/2026 07:59
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El juego constituye la vía natural de aprendizaje, según destaca el neurocientífico David Bueno en una entrevista en el podcast Tengo un Plan. El especialista afirma que adoptar una actitud lúdica permite tanto a niños como a adultos transformar su capacidad de aprender e incorporar conocimientos a lo largo de la vida.

El cerebro infantil presenta una plasticidad única, lo que facilita la adquisición de idiomas y destrezas mediante la experimentación y la interacción social. Esta capacidad, según Bueno, disminuye progresivamente en la edad adulta, aunque el contexto social y la motivación continúan siendo factores decisivos para el aprendizaje exitoso en todas las etapas.

A juicio de David Bueno, el juego representa el medio más efectivo para que los seres humanos asimilen nuevos saberes desde la infancia. “Jugar es la forma instintiva que tenemos de adquirir conocimientos nuevos. Los niños no juegan para divertirse, juegan para aprender. A través del juego exploran, descubren, se relacionan con otros, construyen su propio cerebro”, explicó el neurocientífico en Tengo un Plan.

El experto destaca que el cerebro recompensa el aprendizaje vivido como juego mediante sensaciones de placer y bienestar, lo que refuerza el proceso de adquisición de conocimientos. “La diversión, pero divierte aprender. Y el juego es la forma de aprender”, insistió Bueno. Añadió que “deberíamos tomarnos la vida un poquito más como un juego”.

No obstante, Bueno puntualiza que el juego no resta rigor al aprendizaje, sino que lo convierte en un espacio de experimentación constante. “El juego es muy serio, es la forma de aprender. Pero ante un problema, ante un reto, si yo me lo tomo como una fuente de experimentación, de aprendizaje, consigo activar mi cerebro de una forma diferente. Y eso es lo que hace el juego: es experimentación y es aprendizaje”, señaló en Tengo un Plan.

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Ventana de oportunidad en el aprendizaje de idiomas

Sobre las diferencias entre el cerebro infantil y el adulto en la adquisición de idiomas, David Bueno aclaró en Tengo un Plan que la plasticidad cerebral es más elevada en los primeros años de vida: “Básicamente, el cerebro de los niños es mucho más plástico que el de los adultos, lo que significa que hace conexiones con mucha más facilidad que el de los adultos. Por eso les es mucho más fácil aprender un idioma”.

El especialista mencionó la existencia de una ventana de oportunidad que abarca desde el nacimiento hasta cerca de los cinco años. Durante este periodo, los niños son especialmente receptivos para asimilar lenguas sin necesidad de instrucción formal.

“Todos los niños aprenden a hablar sin una escuela. No hay escuelas para enseñar a hablar. Si hay alguna neurodivergencia que afecta al habla, ahí sí que a veces hay que llevarles a un especialista que les ayude, por supuesto. Pero si no, todos hemos aprendido a hablar un idioma, dos o tres o más, los que se hablen en nuestro entorno”, indicó el neurocientífico.

El entorno y las emociones juegan un papel fundamental en este proceso. Bueno subrayó que “lo importante para aprender un idioma es primero tener el tiempo, la tranquilidad y la diversión para aprenderlo. Si no, lo tomamos muy a pecho, nos va a costar más”.

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El multilingüismo infantil y el contexto social

En el caso del bilingüismo y el multilingüismo infantil, David Bueno remarcó en Tengo un Plan que el entorno social y la interacción con distintas lenguas desde temprana edad facilitan el aprendizaje simultáneo de varios idiomas.

Bueno reconoció que estos niños pueden requerir algo más de tiempo para diferenciar completamente los idiomas, pero el proceso es breve: “Tardará un poquito más en lanzarse a hablar porque a su cerebro le costará un poco más parcelar bien estos idiomas, pero tardará un poquito más. Estamos hablando de unas semanitas más”.

Además, enfatizó que la clave no es la cantidad de idiomas que se escuchan, sino el uso social real de cada uno. Como ilustró en el podcast Tengo un Plan, en regiones como Cataluña, los niños aprenden catalán y castellano en casa y en la calle, pero el inglés escolar no se consolida igual si no forma parte de la vida cotidiana: “Te pasas años y años estudiando inglés y hasta que no eres mayor y le encuentras un uso por trabajo o por lo que sea, pues te has pasado un montón de años para aprender a decir cuatro palabras en inglés y además mal dichas”.

En cuanto al mecanismo de asociación de palabras, Bueno explicó que los niños vinculan los sonidos que escuchan con los objetos que los rodean: “Está constantemente relacionando los sonidos lingüísticos que oye con los objetos que tiene a su alrededor. Cuando él ha oído decir cincuenta veces vaso y ha visto el vaso, esto es un vaso”.

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Aprendizaje en adultos y mitos sobre la memoria

David Bueno aseguró que los adultos también pueden aprender nuevas lenguas, aunque el proceso suele ser más laborioso y depende fuertemente de la motivación y la necesidad social. “Siempre puedes aprender idiomas, lo que pasa es que cuesta más”, reconoció.

Al abordar ideas erróneas sobre el aprendizaje, el neurocientífico descartó la eficacia del llamado aprendizaje pasivo, esa creencia de que se pueden incorporar saberes durante el sueño o con exposiciones casuales.

No obstante, matizó que la música puede facilitar la pronunciación gracias a su efecto emocional. “En el caso de la música, lo que te permite es afianzar, no el vocabulario, sino la pronunciación. Básicamente, porque la música siempre activa el sistema emocional del cerebro, que está al lado mismo de la zona que gestiona la memoria. Y eso hace que, al oír canciones en un idioma, poco a poco te sea más fácil ir captando el acento de ese idioma, no las palabras. Para entender las palabras tienes que estar pensando en lo que te están cantando”, detalló Bueno en Tengo un Plan.

El especialista concluyó que los métodos pasivos no solo carecen de eficacia demostrada, sino que pueden repercutir negativamente en el descanso y, a la larga, dificultar la consolidación real de los conocimientos.

Con información de Infobae por Mirko Racovsky.

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