
Una investigación internacional de gran escala concluyó que los factores psicosociales no influyen de manera significativa en el riesgo general de desarrollar cáncer.
El metaanálisis, publicado en la revista Cancer, analizó datos de más de 420.000 personas y no halló evidencias de que el apoyo social percibido, la pérdida de un ser querido, el estado civil, el neuroticismo o el malestar general aumenten la probabilidad de padecer cáncer.
El consorcio Factores Psicosociales y Cáncer (PSY-CA) evaluó a 421.799 individuos de 22 cohortes internacionales. Los investigadores, encabezados por la doctora Lonneke A. van Tuijl, del Centro Médico Universitario de Groningen, Países Bajos, utilizaron modelos de regresión de Cox para analizar la incidencia de cáncer en relación con estos factores, incluyendo los cánceres de mama, próstata, colorrectal y aquellos asociados al consumo de alcohol.
El consorcio PSY-CA, una colaboración internacional de expertos en epidemiología y salud mental, centralizó datos de estudios prospectivos de 22 cohortes, lo que permitió analizar una muestra representativa y diversa.
Se evaluaron cinco factores psicosociales: apoyo social percibido, pérdida personal, estado civil, neuroticismo y malestar general, en relación con la aparición de diferentes tipos de cáncer.
Para el análisis, se utilizó una sola medición de cada factor psicosocial al inicio del estudio y se observó la evolución de la salud de los participantes durante años.
Esta metodología permitió identificar asociaciones de manera rigurosa y evitar sesgos derivados de mediciones repetidas o retrospectivas.
Los resultados del estudio, publicados en Cancer, mostraron que ningún factor psicosocial evaluado se asoció con un riesgo más elevado de cáncer en general, ni de cánceres de mama, próstata o colorrectal, incluso al considerar cánceres cuyo desarrollo puede estar relacionado con el alcohol. Específicamente, la percepción de bajo apoyo social, no tener pareja y la pérdida de un ser querido se vincularon inicialmente con un mayor riesgo de cáncer de pulmón.
Sin embargo, la mayoría de estos riesgos se atenuaron de forma significativa al ajustar los resultados por factores ya conocidos, como el hábito de fumar y los antecedentes familiares de cáncer.
La Dra. van Tuijl explicó que “los pequeños efectos detectados generalmente se explican por comportamientos poco saludables, no por el estrés psicosocial en sí”. Así, el estudio refuta la creencia extendida de que una mala salud mental o el estrés aumentan el riesgo de cáncer, y enfatiza la importancia de abordar los factores de riesgo conductuales y ambientales.

Cuáles son los factores que sí aumentan el riesgo de cáncer
De acuerdo con científicos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones, existen 36 tipos principales de cáncer y casi el 40% de los casos diagnosticados en 2022 podrían haberse evitado controlando ciertos factores de riesgo.
Esto representa 7,1 millones de diagnósticos prevenibles a nivel mundial, según un estudio publicado en Nature Medicine.
Los principales factores de riesgo identificados incluyen el consumo de tabaco, el alcohol, diversas infecciones, la contaminación del aire, la radiación ultravioleta, condiciones laborales adversas, la lactancia materna insuficiente y el consumo de tabaco sin humo. Además, se identificaron agentes infecciosos específicos, como el virus del papiloma humano (VPH), los virus de hepatitis B y C, el virus de Epstein-Barr, el herpesvirus humano tipo 8, el virus linfotrópico humano de células T y la bacteria Helicobacter pylori, todos vinculados a diferentes tipos de cáncer.
El análisis de datos de 185 países permitió observar que, en América Latina y el Caribe, el 28% de los casos en hombres y casi el 30% en mujeres están relacionados con estos factores prevenibles. El tabaco, las infecciones y el alcohol lideran la lista de causas evitables.

Qué recomiendan los expertos para la prevención del cáncer
A partir de estos hallazgos, los expertos recomiendan implementar políticas de control del tabaco, regulación del consumo de alcohol y promoción de hábitos saludables, como una alimentación equilibrada y la actividad física regular. Sugieren también reducir la exposición a la contaminación ambiental y a la radiación ultravioleta, mejorar las condiciones laborales, ampliar la vacunación contra agentes infecciosos como el VPH y la hepatitis B, así como reforzar el control y tratamiento de infecciones como Helicobacter pylori y hepatitis C.
Los especialistas insisten en la importancia de programas de tamizaje y detección temprana adaptados a los riesgos locales, así como en la inversión en educación y prevención. Mario Bruno, presidente de la Unión Antitabáquica Argentina, destacó en una nota a Infobae que “el consumo de tabaco es responsable del 15,1% de los casos prevenibles” y que la accesibilidad a la prevención resulta fundamental. Por su parte, Ernesto Sebrie, director de Investigación Global en Tobacco-Free Kids, advirtió que “el tabaco provoca millones de muertes por cáncer cada año y, de no reducirse su consumo, se proyectan hasta mil millones de muertes este siglo, especialmente en países de ingresos bajos y medios”.
Los resultados globales muestran que, si bien no todos los cánceres pueden evitarse, una parte sustancial de los diagnósticos está relacionada con factores modificables y el entorno, subrayando la necesidad de estrategias integrales de prevención y políticas públicas sostenidas.

Con información de Infobae.
