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El extranjero (1942) de Albert Camus
Fui, leí, existí, escribí
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 26/04/2026 21:29
ARTE & CULTURA
Caricatura de Enzo Pertile

 

 

Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: “Falleció su madre ...”

 

 

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En la absurda cotidianidad de la existencia, ir por El extranjero (1942) de Albert Camus, abrirlo, leerlo, vivirlo, es como sentir el peso del sol sobre la nuca: presencia inevitable que obliga a resistir y cerrar los ojos ante la ceguera de la supuesta verdad.

 

Como quien observa el mar sin la esperanza de encontrar en él un propósito, nos asomamos a la vida de Meursault. La historia comienza con una noticia seca: la muerte de su madre. Meursault asiste al entierro en Marengo con la misma indiferencia con la que se observa el paso de un perro de la calle. No llora porque no siente la necesidad de mentir. De regreso en Argel, se sumerge en una rutina de placeres sensoriales: el cine, el cuerpo de Marie, el mar. Sin embargo, el destino, ese dios ciego, lo arrastra a la playa donde el brillo del cuchillo de un árabe y el clima sofocante lo empujan a disparar. No hay odio de por medio, solo un exceso de luz. El resto es el juicio donde no se le condena por el asesinato, sino por no haber llorado en el entierro de su madre. La sociedad no perdona a quien no juega su juego de máscaras.

 

Meursault es el humano desnudo, sin cinismo, honesto hasta la crueldad, aquel que todos deberíamos ser, por ahí un poco más o algo menos. Representa la conciencia del absurdo: la comprensión de que el universo es indiferente a nuestros deseos. Su pecado es no ser ni parecer ni participar en la puesta en escena de la supuesta moralidad y normalidad humana. Marie es la vida física, el deseo sin complicaciones. Hasta cierto punto es el ancla de Meursault a la tierra. Pero incluso ella es intercambiable ante los ojos de Meursault, no por falta de afecto, sino por la finitud de todo vínculo. De otro lado, su amigo Raymond encarna la toxicidad de las relaciones sociales basadas en el honor rancio y el dominio. A través de él, Meursault se ve envuelto en una red de causalidades que no le pertenecen, y sin embargo las acepta con la pasividad de quien sabe que nada importa demasiado. Y el clima. Hablemos del clima en esta gran novela, pues para el autor son personajes activos, siendo el sol la verdad cruda que oprime, la fuerza de la naturaleza que anula la voluntad humana y el asesinato una explosión de la materia que pulveriza la razón.

 

En esta obra, preciso que Camus nos plantea que la vida carece de un sentido específico. El "extranjero" es aquel que vive en su propia patria como un extraño porque se niega a aceptar los dogmas y mitos (la religión, el sistema judicial, el amor romántico) que la sociedad inventa para evitar mirar al abismo. También explora cómo la presión social nos obliga a fingir. Así, por ejemplo, las relaciones interpersonales son transaccionales o basadas en la costumbre. Meursault es el único que no intoxica a los demás con falsas esperanzas, y al hacerlo, se vuelve un paria. Su destino nos enseña que el comportamiento humano está encadenado a una moralidad de vitrina; si no lloras cuando el guion lo dicta, el sistema te devora para proteger su propia mentira.

 

El extranjero no es una novela de redención, sino de aceptación. Al final, frente a la ejecución, Meursault se abre a la indiferencia del mundo. Comprende que ser libre es aceptar que la vida es un accidente y que la única victoria real es vivir la coherencia de la verdad propia, aunque esa verdad sea el silencio. Para sentir y valorar El extranjero debemos imaginarnos frente a un muro. Un humano cualquiera creería, puesto que el muro es infranqueable y no hay nada detrás, que lo mejor es saltar al vacío o derrumbarse. Acá, en cambio, Camus nos propone quedarnos mirando el muro con plena conciencia, encontrando en esa resistencia una forma de felicidad.

 

Hay que preferir la lucidez constante de saber que somos finitos. Y dudar, dudar siempre de la supuesta moralidad, normalidad y verdad.

 

Néstor Romero Mendoza

 

CEO www.vibramanabi.com

 

Periodista / Lector / Asesor de Comunicación Política Estratégica

 

26/4/2026

 

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