
Mire, aquí entrenos, no nos engañemos: usted y yo estamos encerrados en una burbuja. Una burbuja digital, pegajosa, donde el pulgar sube y baja buscando ese caramelito de luz que el algoritmo —ese pensamiento metódico y cruel que algo o alguien nos impone— nos suelta por goteo. En la actual «Sociedad del Placer», hemos confundido el bienestar con la ausencia de fricción. Es que la hiperconectividad del siglo XXI ha diseñado un entorno de gratificación instantánea que está atrofiando nuestra capacidad física y mental para habitar lo no placentero.
Quizá, el cerebro humano, esponja con cables por doquier, no fue diseñado para este estado de continuidad. Pero la cotidianidad del consumo constante de estímulos de alta recompensa (redes sociales, consumo on-demand) genera un desplazamiento del «punto de ajuste» del disfrute. Según la neurociencia, la exposición prolongada a picos de dopamina fásica (liberación rápida, intensa y transitoria de dopamina por parte de las neuronas en respuesta a estímulos específicos, recompensas inesperadas o señales de predicción de recompensa) resulta en una regulación a la baja de los receptores D2. A diferencia de la dopamina tónica (que es el nivel base constante), la fásica actúa como un "pico" o señal de alerta. En lenguaje sencillo, como el suyo y el mío, cuanto más evitamos el displacer, menos capacidad tenemos para experimentar alegría real, cayendo en lo que se conoce como anhedonia funcional (incapacidad persistente para experimentar interés en actividades que antes resultaban gratificantes, afectando la motivación y el disfrute diario. No es pereza, sino un síntoma clave de depresión, estrés crónico o agotamiento emocional, donde el sistema de recompensa del cerebro no responde a estímulos positivos). Es decir, todo da lo mismo. Y cuando nada importa, todo importa.
Narcisismo digital. La hiperconectividad ha eliminado el «tiempo muerto», ese espacio donde el cerebro activa la Default Mode Network (DMN), esencial para la introspección y la consolidación de la identidad. Sin ese «no hacer nada», sin el roce de lo que nos disgusta, el carácter, el temperamento y la inteligencia se nos vuelve un charco de agua estancada. Y con ello, casi automáticamente, estamos matando la otredad. Si solo consumo lo que me agrada, el mundo deja de ser mundo para ser un espejo de mis propios yos. Es el triunfo del narcisismo digital que nos deja huérfanos de realidad.
La salud mental del siglo XXI está crujiendo porque hemos olvidado cómo dominar la frustración. El malestar no es un error de sistema; es el sistema avisando que estamos vivos. Al evitar el dolor, evitamos la hondura. Si no sabemos habitar el silencio que molesta, el rostro que nos cuestiona o la tarea que nos fatiga, nos convertimos en autómatas de la felicidad plástica. Hay que volver a la fricción. Hay que dejarse despeinar por lo incómodo. Porque al final, la verdadera libertad no es elegir el sabor del helado, sino ser capaces de caminar bajo la lluvia sin buscar desesperadamente un paraguas de cristal. Habitar lo que nos disgusta es, hoy, la única forma de seguir siendo humanos en esta red de seda, frágil, que nos quiere anestesiados y perfectos. Al no saber gestionar el «no», lo «feo» o lo «lento», el sujeto contemporáneo se fragmenta ante la mínima crisis.
Libertad. Habitar lo que no nos complace no es un ejercicio de masoquismo, sino una necesidad existencial. La madurez psíquica requiere de la «capacidad de negatividad» (en términos de Byung-Chul Han). Sin el contraste del dolor, el aburrimiento o la frustración, el individuo se vuelve incapaz de otorgar significado profundo a sus experiencias. Cuando nos hundimos en la sociedad del placer hiperconectado, lo que hacemos es forzar una descarga de dopamina que nos está dejando secos. Y cuanto más huimos del aburrimiento o del displacer, más incapaces somos de sentir nada que valga la pena. Habitar lo que no nos agrada es, hoy más que nunca, un acto de resistencia biológica, soberanía existencial y libertad.

Néstor Romero Mendoza
CEO de www.vibramanabi.com
Periodista / Asesor de Comunicación Política Estratégica / Consultor Político Independiente
8/5/2026
