
Un estudio reciente de la Semmelweis University advirtió que ingerir medicamentos con recubrimiento entérico con aguas minerales alcalinas u otras bebidas distintas al agua de canilla puede disminuir su eficacia.
El trabajo indicó que aguas minerales con alta mineralización y aguas medicinales alteraron la liberación del principio activo: solo el agua corriente conservó la integridad capa protectora, mientras que bebidas más alcalinas pudieron degradarlo antes de tiempo en el estómago e impedir el efecto terapéutico esperado.
El análisis, publicado en la revista médica Pharmaceutics, sostuvo que componentes presentes en muchos líquidos de consumo habitual pueden disolver de forma prematura la protección del principio activo.
De acuerdo con los resultados, el riesgo fue mayor cuando se usaron aguas con alta mineralización o alcalinidad, ya que favorecieron la liberación anticipada del fármaco y, en consecuencia, redujeron la eficacia del tratamiento.
Los responsables de la investigación, encabezados por la doctora Nikolett Kállai-Szabó y la investigadora Adrienn Demeter, recomendaron de manera explícita optar por el agua corriente.
“Los profesionales sanitarios suelen asumir que los medicamentos se ingieren con agua corriente, pero hoy en día esto no siempre está claro para los pacientes, dado el amplio abanico de aguas minerales y medicinales disponibles en el mercado”, explicó Kállai-Szabó en declaraciones recogidas por Semmelweis University.

El papel del recubrimiento entérico en los medicamentos
El recubrimiento entérico es una capa especial que envuelve determinadas tabletas y cápsulas para impedir que el principio activo se libere en el estómago. Este sistema protege algunos compuestos de la destrucción causada por los jugos gástricos o evita la irritación de la mucosa estomacal.
Por esa razón, la tecnología se utiliza en medicamentos para tratar el reflujo, en analgésicos antiinflamatorios, preparados de enzimas digestivas y ciertos psicofármacos. Si la protección se degrada antes de alcanzar el intestino, el tratamiento puede perder toda su eficacia, advirtió Semmelweis University.
Las pruebas de laboratorio incluyeron 22 bebidas de consumo habitual, entre ellas distintos tipos de agua mineral y medicinal, agua de la canilla, agua filtrada y jugo de manzana. Las aguas embotelladas alcalinas y aquellas con alta mineralización fueron las que generaron más alteraciones en el recubrimiento entérico.
El efecto se intensificó por la combinación entre alcalinidad y contenido de iones, y resultó especialmente marcado en algunas aguas denominadas “medicinales”. En ciertos casos, la desintegración de la cubierta comenzó a los cinco minutos y, tras 15 a 30 minutos de inmersión en esos líquidos, se liberó de forma anticipada más del 90% del principio activo.
En contraste, las bebidas ácidas casi no afectaron la cubierta. Por ejemplo, el jugo de manzana conservó la integridad del recubrimiento y evitó la liberación prematura del fármaco en las pruebas iniciales.
Advertencias para pacientes con dificultades para tragar
El estudio detectó riesgos adicionales en quienes, por problemas de deglución, manipulan el medicamento antes de ingerirlo. Esto ocurre en adultos mayores, niños o personas con dolor de garganta, que abren cápsulas duras y mezclan el contenido con líquidos, yogur o compota de manzana.
Además, la revisión de los prospectos de 103 medicamentos con recubrimiento entérico mostró que en 42 productos no se indicó qué líquido utilizar. Otros 31 solo emplearon el término “líquido” sin precisar; 21 mencionaron únicamente “agua” sin aclarar tipo ni características. Solo nueve prospectos ofrecieron una instrucción específica sobre la bebida recomendada para ingerir o mezclar el medicamento.
La consecuencia de esa falta de información se observó en la práctica profesional. “En la farmacia observamos con frecuencia que muchos pacientes desconocen la importancia del líquido con el que toman el medicamento. Esto puede provocar que el tratamiento no funcione como se espera”, advirtió Demeter en el comunicado difundido por Semmelweis University.
Consejos de especialistas sobre el consumo de medicamentos
El trabajo aclaró que no todas las aguas minerales implican por sí solas un riesgo, sino que la combinación de factores químicos específicos puede resultar problemática en circunstancias concretas. Aun así, la recomendación central fue utilizar siempre agua del grifo al tomar medicamentos con recubrimiento entérico.
Las etiquetas poco precisas y la publicidad de ciertas aguas embotelladas aumentaron la confusión, al generar dudas tanto en usuarios como en profesionales sanitarios. Los especialistas de Semmelweis University aconsejaron consultar a farmacéuticos o médicos antes de abrir cápsulas o partir comprimidos, para preservar la eficacia del tratamiento y evitar riesgos innecesarios.
Consumir estos medicamentos con aguas minerales alcalinas, aguas con alta concentración de minerales o al mezclar el contenido con yogur o compota puede reducir su efectividad, al liberar antes de tiempo el principio activo en el estómago.
La decisión más prudente para preservar el efecto de los medicamentos con recubrimiento entérico es recurrir al agua corriente y solicitar orientación profesional antes de modificar la forma de administrarlos.

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