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Descubre qué es la edad biológica y cómo su medición podría anticipar el riesgo de cáncer antes de los 55 años
Publicado en 28/06/2026 19:07
SALUD
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

En los últimos años, la incidencia de 14 tipos de cáncer aumentó en personas menores de 50 años, según reportó Harvard Gazette. Esta tendencia cuestiona la idea de que las enfermedades oncológicas afectan solo a adultos mayores y lleva a preguntarse por causas, tanto biológicas como del ambiente, que podrían estar influyendo en su prevalencia.

Un grupo de la Washington University School of Medicine en St. Louis (WashU Medicine) publicó en Nature Medicine un estudio que busca responder si el envejecimiento biológico —es decir, la edad real del cuerpo medida con marcadores que muestran cómo funciona— avanza más rápido en quienes nacieron en décadas recientes. La investigación, que analizó datos de más de 154.000 adultos jóvenes del Reino Unido y más de 10.000 de Estados Unidos, explora cómo este envejecimiento acelerado puede relacionarse con un mayor riesgo de cáncer a edades tempranas.

Los científicos definen la edad biológica como la acumulación de daño celular a lo largo del tiempo, es decir, la cantidad de daño que han sufrido las células con el paso de los años. Este daño ocurre de manera natural a medida que envejecemos, pero también influyen otros factores como los genes, los hábitos de vida y el entorno físico.

“Piensa en la edad biológica como un reflejo de tu salud general y tu potencial longevidad”, explican en un artículo de Cleveland Clinic. Una edad biológica más avanzada está relacionada con la aparición más temprana de enfermedades crónicas.

Según el estudio, las personas nacidas en el Reino Unido entre 1965 y 1974 tienen un envejecimiento biológico más rápido que quienes nacieron entre 1950 y 1954. En Estados Unidos, las diferencias son aún más marcadas: quienes nacieron entre 1990 y 1999 muestran un envejecimiento biológico un 92% mayor que los nacidos entre 1965 y 1969. Este efecto se observa tanto en hombres como en mujeres, aunque en algunos casos es más pronunciado en mujeres.

El análisis revela que esta diferencia entre la edad biológica y la edad cronológica se asocia con un mayor riesgo de cáncer en adultos jóvenes. Quienes presentan una mayor distancia entre ambas edades tienen un 15% más de probabilidad de desarrollar cánceres sólidos antes de los 55 años, incluso después de considerar factores hereditarios y genéticos.

Estos cánceres sólidos son los que forman masas o tumores en órganos como los pulmones, el intestino o el útero, y se diferencian de los cánceres de la sangre como las leucemias. Cuanto mayor es la diferencia entre la edad del cuerpo y la edad en años, más alto es el riesgo de estos cánceres en personas jóvenes, lo que ayuda a explicar por qué estos diagnósticos están aumentando en las últimas generaciones.

Además, el estudio encontró que cuando el sistema inmune envejece más rápido de lo esperado, el riesgo de cáncer de pulmón en adultos jóvenes aumenta. De forma similar, si el tejido graso envejece de forma acelerada, la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal antes de los 55 años también crece.

“Nuestro objetivo final es entender cómo el entorno moderno influye biológicamente en el riesgo de cáncer, para pasar de recomendaciones generales a intervenciones personalizadas. Esto nos acerca a identificar el riesgo de manera temprana y a desarrollar estrategias de prevención adaptadas a cada persona”, explicó Yin Cao, epidemióloga molecular y profesora asociada de cirugía y medicina en WashU Medicine.

En esta misma línea, según Harvard, “otras investigaciones han demostrado la utilidad predictiva de la edad biológica para el riesgo de enfermedad; por cada 5 años más que una mujer tiene en edad biológica que en edad cronológica, su riesgo de cáncer de mama aumenta un 15%”.

Cómo se midió la edad biológica y su impacto en la salud

Para calcular qué tan rápido envejece el cuerpo más allá de los años cumplidos, el equipo usó distintas herramientas. Una de ellas se llama PhenoAge y analiza nueve sustancias en la sangre, como la albúmina, que muestra la función del hígado, y la creatinina, que indica el estado de los riñones. Otro método, el Klemera-Doubal, combina varios análisis de salud, como estudios clínicos, presión arterial y capacidad pulmonar.

También se empleó un puntaje de envejecimiento metabólico y se hicieron estudios sobre proteínas en la sangre para calcular la edad biológica de órganos específicos, como el sistema inmune o el tejido graso.

Para comparar a las distintas generaciones, los investigadores calcularon el promedio de diferencia entre la edad biológica y la edad real según el año de nacimiento, usando una medida estadística llamada desviación estándar para ver cuánto se alejaba cada caso del promedio general. Ajustaron los resultados para que factores como el nivel socioeconómico, los hábitos de salud o enfermedades previas no influyeran en los resultados.

Posibles caminos para prevenir el cáncer

El estudio destaca que la aceleración del envejecimiento biológico podría usarse como un marcador para identificar a personas con más riesgo de tener cáncer a edades tempranas. Esto permitiría crear estrategias de prevención y detección más personalizadas, enfocadas en quienes más pueden beneficiarse de intervenciones tempranas.

El objetivo de los autores es entender cómo los entornos actuales dejan señales biológicas que aumentan el riesgo de cáncer y transformar la prevención, pasando de consejos generales a medidas adaptadas a cada persona.

Este trabajo ayuda a entender que el cáncer puede depender no solo de cambios en las células, sino también de procesos generales en el organismo. Las próximas investigaciones buscarán aclarar cómo los factores ambientales, de estilo de vida y sociales contribuyen al envejecimiento acelerado y, a través de este proceso, al aumento de cáncer en adultos jóvenes.

Las conclusiones sugieren que, si se confirma el uso de estas medidas de envejecimiento acelerado, podrían servir para diseñar nuevas estrategias de prevención y detección temprana de cáncer en personas jóvenes, cambiando la forma en que se aborda la salud oncológica en el futuro.

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