
El yoga y la salud intestinal mantienen una relación directa, según Vogue, que reúne revisiones y estudios donde esta práctica aparece asociada con una mejor digestión y con alivio de algunos síntomas gastrointestinales.
Según el medio citado, el yoga puede favorecer la digestión porque activa mecanismos de relajación del organismo y, de acuerdo con los estudios citados, puede mejorar síntomas del síndrome del intestino irritable, así como reducir la ansiedad y el estrés psicológico. La publicación también sostiene que algunas posturas se asocian con efectos concretos sobre el aparato digestivo.
Una revisión sistemática citada por la revista concluyó que, en estudios sobre síndrome del intestino irritable, la mayoría mostró mejoras en la gravedad de los síntomas, en el estado de ánimo y en la calidad de vida.
Otra revisión sistemática recogida por la revista halló cambios favorables en la estructura y la función de la microbiota intestinal tras entrenamiento de yoga y meditación budista, en comparación con grupos de control.
Un metaanálisis publicado en Frontiers in Psychiatry en 2021, que incluyó ensayos clínicos aleatorizados, respalda el efecto positivo del yoga en el tratamiento de trastornos funcionales digestivos.
Los autores señalaron que la práctica regular de yoga contribuyó a reducir síntomas como dolor abdominal, distensión y alteraciones en el tránsito intestinal, además de mejorar el bienestar psicológico de los participantes. Los resultados sugieren que el yoga puede ser considerado como una intervención complementaria segura en el manejo de estos trastornos.

Cómo actúa el yoga sobre la digestión
Xua Lang, experta en la relación entre yoga y salud digestiva, explicó a Vogue que el yoga ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático. Ese sistema se encarga de la relajación y la recuperación del cuerpo, y también beneficia al estómago, según sus declaraciones.
Lang añadió que, cuando ese sistema se activa, el cuerpo entra en un estado de calma. En ese proceso bajan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y el sistema digestivo empieza a funcionar con más eficiencia.
La revista también menciona varios estudios y revisiones en pacientes con trastornos gastrointestinales. Esos trabajos mostraron mejoras en la ansiedad y en la calidad de vida.
Además, la Clínica Mayo recomienda el yoga como parte de un enfoque integral para pacientes con síndrome del intestino irritable y otras afecciones digestivas. Según sus especialistas, la reducción del estrés a través de técnicas mente-cuerpo como el yoga puede traducirse en menos episodios de malestar gastrointestinal y una mayor percepción de control sobre los síntomas.
Este enfoque ha ganado reconocimiento en guías internacionales de práctica clínica por su potencial para mejorar la calidad de vida de quienes padecen estas enfermedades.
Qué posturas de yoga menciona Vogue para la salud digestiva
La postura del niño aparece en Vogue como una de las asanas asociadas con la digestión. El texto le atribuye un masaje suave sobre el tubo digestivo y un efecto calmante sobre el eje intestino-cerebro.
Para hacerla, Lang recomienda exhalar, sentarse sobre los talones y estirar los brazos hacia delante, luego hacia un lado y después hacia el otro. La contracción abdominal favorece la salud intestinal, de acuerdo con la explicación recogida por la revista.
La postura de rodillas al pecho comprime el abdomen y puede ayudar a liberar gases atrapados. Según la publicación, también estimula la circulación para ayudar a la digestión y favorece la eliminación de desechos.
La torsión suave sentada también aparece en la lista. Según el artículo, da un masaje ligero a los órganos digestivos y puede ser útil frente al estreñimiento y la digestión lenta.
Un estudio publicado en el International Journal of Yoga, elaborado por médicos especializados en fisiología, gastroenterología, psiquiatría y bioquímica de la King George’s Medical University, analizó el yoga como terapia complementaria en pacientes con síndrome del intestino irritable. Tras tres meses de seguimiento, según Vogue, mejoraron la gravedad de los síntomas y bajaron la ansiedad y el estrés psicológico.
