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Vibra & Cosas | Mírate: Nuevo estudio científico advierte que TikTok influye la alimentación de los adolescentes
Publicado en 24/08/2026 08:20
SECCIÓN: COSAS
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

TikTok está moldeando el apetito de los adolescentes y puede empujarlos a desear comida o probar dietas que ven en pantalla, según un estudio publicado el 19 de agosto. El trabajo también identificó un contrapeso: la intervención de los padres y una regulación más estricta del marketing alimentario dirigido a los jóvenes.

La investigación se basó en cuatro grupos focales con 25 adolescentes de 15 y 16 años de una escuela secundaria del Medio Oeste. Los autores señalaron además que todavía hace falta más prueba para vincular de forma directa los videos de la plataforma con las decisiones dietéticas reales de esa población.

Según HealthDay News, los participantes describieron la red social como un entorno muy absorbente para el contenido gastronómico. Recetas, tendencias virales, reseñas de restaurantes, promociones de influencers, registros personales de dietas y anuncios aparecieron entre los materiales que dijeron encontrar con frecuencia.

La autora principal Adrianna Bell, investigadora que realizó el estudio en la Universidad de Minnesota, explicó que los adolescentes “describieron TikTok como un entorno altamente atractivo donde el contenido gastronómico puede captar rápidamente su atención y despertar el deseo de comer o probar algo nuevo”.

El contenido visual, los influencers y los comentarios

El estudio, difundido en el Journal of Nutrition Education and Behavior, detectó que la presentación visual de los alimentos, las reacciones de otros usuarios y las recomendaciones de creadores podían aumentar el interés por ciertos productos. Ese efecto no se limitó a la curiosidad: algunos adolescentes dijeron que intentaban imitar la dieta de influencers a los que asociaban con un cuerpo atractivo.

Uno de los participantes lo resumió así: “Porque he visto a unos tipos tan musculosos y con buen cuerpo, ¿sabes?, y yo pienso, caramba, así que hago clic en su cuenta y veo qué van a comer. Y luego a veces cambio mi forma de comer, intento igualarlo”.

Los investigadores también recogieron una respuesta menos crédula frente al contenido patrocinado. Varios adolescentes dijeron desconfiar de los anuncios encubiertos o de las promociones pagadas porque creen que algunos creadores exageran o falsean sus opiniones para obtener ingresos.

Un participante lo expresó de forma directa: “Hay creadores que hacen anuncios para empresas y cosas así y no puedes confiar en ellos, porque mienten sobre todo solo para ganar dinero, ¿sabes?”.

La exposición constante a comidas apetecibles también generó frustración cuando esos productos no estaban disponibles en su entorno o resultaban difíciles de conseguir. Esa combinación entre deseo inmediato e imposibilidad de acceso apareció como otra de las respuestas frecuentes en los grupos focales.

“¡Está al otro lado del mundo, no podemos conseguirlo! Y también es como, aunque no sea por dinero, no puedes conseguir lo que tienen ahora mismo, como si lo quieras ahora mismo. Y si lo consigues, como en unos minutos, quizá no lo quieras. Es como, lo quiero ahora mismo y no puedo conseguirlo. Así que eso es lo que a veces me enfada”, contó otro adolescente.

Los padres aparecieron como un freno

Aunque muchos participantes dijeron que sus padres no suelen intervenir en su uso cotidiano de TikTok, también relataron momentos en los que esos adultos sí lograron cortar la exposición a contenido alimentario o abrir conversaciones críticas sobre lo que aparecía en pantalla. Bell sostuvo, citada por el medio, que allí surgió un papel relevante de la familia.

La investigadora afirmó en un comunicado que los adolescentes “también describieron momentos en los que los padres desempeñaron un papel importante al interrumpir la exposición a contenido relacionado con la comida y fomentar conversaciones críticas sobre ese contenido”.

El estudio añadió que las comidas familiares, las actividades compartidas y otras interacciones cara a cara pueden funcionar como alternativas concretas frente a la influencia de la plataforma. También planteó que los padres pueden ofrecer una protección adicional cuando cuestionan la credibilidad de los mensajes alimentarios que reciben sus hijos.

Uno de los testimonios recogidos por la publicación mostró cómo opera esa mediación: “Aprendí de mi propia madre, me dijo que la gente en TikTok lleva estilos de vida diferentes y tiene distintos tipos de cuerpo. A veces, aunque sigamos cada paso que nos dan, no tendremos el mismo resultado que ellos, porque tenemos cuerpos diferentes, somos humanos diferentes”.

El mismo adolescente agregó que esa lección surgió tras una experiencia negativa con una promesa de adelgazamiento difundida en la red social. “Tuve que aprender eso por las malas. TikTok me dijo desde pequeño que, ‘haz esta dieta y estarás delgado en 22 días’, y lo seguí por las malas”.

Los autores del trabajo sostuvieron que una regulación más estricta del marketing de alimentos hacia los jóvenes podría contribuir a mejorar su alimentación. En su análisis, escribieron que la urgencia por consumir y probar alimentos que parecían apetecibles en TikTok puede estar vinculada con la activación de regiones cerebrales relacionadas con la atención y la recompensa, algo que podría interferir con el control de impulsos.

El equipo añadió que esa inmediatez puede intensificarse por el diseño persuasivo de la plataforma y por la frecuencia de los anuncios de comida. Según el estudio, esa combinación ayuda a explicar por qué los videos no solo entretienen, sino que también pueden empujar decisiones de consumo entre adolescentes.

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