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Vibra & Tendencias | Mira por qué bajar de peso no depende solamente de comer menos; la obesidad afecta a 890 millones de adultos en el mundo
Publicado en 18/09/2026 10:24
SECCIÓN: TENDENCIAS / ENTRETENIMIENTO / MODA
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

Bajar de peso no depende únicamente de comer menos y hacer más ejercicio. La regulación del peso corporal reúne factores biológicos, conductuales, genéticos y ambientales que pueden dificultar tanto la pérdida como el mantenimiento a largo plazo.

La idea de que todo se reduce a voluntad individual simplifica un proceso fisiológico complejo. El organismo responde a los cambios de peso y de ingesta con ajustes en el apetito y gasto de energía. Por eso, las estrategias de salud deben contemplar el contexto de cada persona, sus necesidades clínicas y condiciones en las que vive.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la obesidad como una enfermedad crónica y recidivante. Vinculada con interacciones entre genética, neurobiología, hábitos alimentarios, acceso a dietas saludables y el entorno.

Sus cifras más recientes indican que, en 2022, 2.500 millones de adultos tenían sobrepeso y más de 890 millones vivían con obesidad. Ese año, el 43% de los adultos presentaba sobrepeso y el 16%, obesidad.

La OMS usa el índice de masa corporal como una medida inicial de evaluación en adultos. Un resultado igual o superior a 25 corresponde al sobrepeso y uno igual o superior a 30, a la obesidad. Sin embargo, se trata de un indicador indirecto de adiposidad y que otras mediciones, como la circunferencia de la cintura, pueden complementar la valoración clínica.

La magnitud del problema trasciende la balanza. De acuerdo con la OMS, un índice de masa corporal superior al óptimo se asoció con 3,7 millones de muertes por enfermedades no transmisibles en 2021. Entre ellas, afecciones cardiovasculares, diabetes, algunos tipos de cáncer y trastornos respiratorios y digestivos.

Déficit de energía explica la pérdida, pero no elimina respuestas del organismo

Para que el peso disminuya debe mantenerse un balance negativo entre el consumo y gasto energético. Sin embargo, esa relación no funciona como una cuenta fija. El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) explica que la ingesta, actividad física, hormonas, genética y ambiente influyen de forma conjunta sobre el peso corporal.

Cuando una persona pierde peso, su organismo requiere menos energía por tener menor masa corporal. A la vez, pueden aparecer adaptaciones que favorecen la recuperación del peso. Entre ellas figuran una mayor sensación de hambre y reducción del gasto energético. La literatura científica denomina a este fenómeno adaptación metabólica o termogénesis adaptativa, aunque su intensidad y duración varían entre las personas.

La respuesta biológica ayuda a entender por qué las instrucciones generales suelen resultar insuficientes. También evita presentar el aumento de peso o su recuperación como una falla moral.

La OMS sostiene que la obesidad es una responsabilidad social además de individual. Debido a que las opciones cotidianas están condicionadas por la disponibilidad, precio y promoción de los alimentos, además de las posibilidades de moverse de manera segura.

Actividad física protege la salud aunque no garantice una baja de peso por sí sola

El ejercicio y movimiento habitual producen beneficios que no deben medirse solo en kilogramos. La OMS recomienda a los adultos realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa. Junto con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

Estas pautas se asocian con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos cánceres, además de mejoras en la salud mental, movilidad y calidad de vida.

Para algunas personas, la actividad física también contribuye al control del peso y a reducir la probabilidad de recuperarlo. Pero no reemplaza una evaluación completa de la alimentación, sueño, salud mental y condiciones médicas. Un abordaje sostenible puede incluir medidas adaptadas a cada caso:

Priorizar alimentos con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos

Limitar bebidas azucaradas y productos con alta densidad energética

Incorporar movimiento regular según la edad, capacidad y estado de salud

Cuidar la duración y calidad del sueño

Consultar a profesionales de salud para evaluar riesgos, enfermedades asociadas y opciones de tratamiento

Infografía con gráficos e ilustraciones de órganos humanos, personas haciendo ejercicio, un cerebro junto a una balanza y texto sobre la obesidad.

El tratamiento puede requerir atención clínica y cambios en el entorno

En diciembre de 2025, la OMS publicó una guía sobre terapias basadas en agonistas del receptor GLP-1 para adultos con obesidad. El documento plantea que estos medicamentos pueden formar parte de una atención crónica integral, con indicación y seguimiento profesional, y no como una solución aislada.

Además, propone medidas colectivas, como entornos alimentarios que faciliten opciones nutritivas y accesibles. Restricciones a la publicidad dirigida a niños de productos con alto contenido de azúcares, sal y grasas, y espacios que favorezcan caminar o andar en bicicleta. El enfoque apunta a prevenir la obesidad desde las primeras etapas de la vida y a ofrecer tratamientos acordes con la complejidad de la enfermedad.

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