La inclusión laboral, bien gestionada, fortalece el clima interno, aumenta la productividad, promueve la innovación y genera una cultura más humana. El desafío involucra dejar de lado el miedo, abrazar la claridad y actuar. Las empresas que den este paso, descubrirán que la inclusión transforma vidas y organizaciones. Porque cuando las barreras caen, las personas florecen.
La inclusión laboral de personas con discapacidad ha dejado de ser un tema periférico en el debate público y empresarial. Hoy es la visión más amplia de lo que necesita el país, impulsada por instrumentos oficiales como la Agenda Nacional para la Igualdad de Discapacidades y el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, que ponen en el centro a quienes históricamente fueron excluídos del entorno laboral. Este giro de discursiva pública y empresarial, es estratégico.
El Ecuador ha comprendido que el futuro no se construye dejando a personas fuera de la productividad, sino integrándolas con dignidad al sistema económico, con formación y fomentando buenas prácticas; es decir, generar una máquina de oportunidades reales.
Este cambio se hizo evidente en el reciente evento de la Cámara de Comercio de Guayaquil, donde, junto a mi socia en KLASS ASESORES, la Abogada María Cristina Kronfle, compartimos un espacio que dejó un mensaje claro: la inclusión ya no es un “valor agregado”, es un elemento esencial de la competitividad contemporánea. Las empresas que incorporan diversidad en sus equipos, descubren que las barreras no están en las personas, están en las estructuras que aún no han sido actualizadas para reconocer las capacidades, disciplina y resiliencia de quienes viven con una discapacidad.
Sin embargo, es primordial hablar de un temor que aún persiste en el ámbito empresarial, el miedo jurídico. Muchas organizaciones sienten que las normas reforzadas para proteger la estabilidad laboral de las personas con discapacidad, pueden convertirse en un obstáculo para contratarlas. Este temor no surge por mala voluntad, sino por desconocimiento. Cuando el desconocimiento dirige decisiones, la inclusión se percibe como riesgo y deja a un lado nuestra parte humana, dando paso a los errores procesales laborales; en KLASS ASESORES estamos capacitados y formados para convertir ese miedo empresarial en una práctica segura.
El marco legal no está para intimidar, se diseñó para garantizar que la relación laboral sea justa y equilibrada. Cuando se aplica de forma correcta, siguiendo protocolos claros y criterios bien establecidos, la normativa se convierte en un aliado y fortalece la seguridad jurídica para ambas partes. Las empresas que entienden y cumplen estos parámetros, dejan de tener miedo; descubren que el talento de una persona con discapacidad es un valor que se traduce en compromiso, adaptabilidad y rendimiento. La clave no está en temer a la ley, sino en interpretarla correctamente y en contar con asesoría especializada que acompañe cada paso del proceso.
La verdadera inclusión no ocurre por decreto, se construye desde la cultura organizacional, educación interna y empatía cotidiana. Requiere un cambio de lente, una forma diferente de observar a las personas y sus capacidades. Y aquí es donde las empresas tienen una responsabilidad indelegable, dejar atrás la visión asistencialista para adoptar una mirada estratégica, centrada en las habilidades individuales, de quienes pueden aportar enormemente a sus equipos.
A medida que el país orienta su desarrollo hacia la equidad, la participación plena de las personas con discapacidad en todos los entornos laborales, se convierte en un componente fundamental del futuro económico y social. No podemos aspirar a un Ecuador más competitivo, si seguimos ignorando un talento que está listo para aportar y que solo requiere accesibilidad y comprensión.
La inclusión laboral, bien gestionada, fortalece el clima interno, aumenta la productividad, promueve la innovación y genera una cultura más humana.
El desafío ahora es simple y profundo, involucra dejar de lado el miedo, abrazar la claridad y actuar. Las empresas que den este paso, descubrirán que la inclusión transforma vidas y organizaciones. Porque cuando las barreras caen, las personas florecen.
Incluir, es inquestionablemente una decisión inteligente. Y es también la única manera de construir un futuro donde todos tengamos un lugar bien merecido y un propósito de vida.

Erick Lasso
Ingeniero en Administración de Empresas y Máster en Gestión Estratégica y Alta Dirección
Gerente General de KLASS ASESORES - @klassasesores
Columnista www.vibramanabi.com
12/12/2025