Papá x dos (Argentina/Chile, 2025) es una comedia romántica dramática emotiva dirigida por Hernán Guerschuny, con guion de Mili Roque Pitt y Matías Rodríguez. Una película estudiada para combinar humor, emoción y algunas reflexiones sobre el amor y la pareja. El resultado es aberrante, porque incluso en su aspecto más prolijo exuda una falta de autenticidad que es ofensiva. No hay convicción, sólo el deseo de aplicar una fórmula para llegar a la mayor cantidad de espectadores. Nada de malo con eso, pero no pueden hacerse como un trámite. Estas películas demuestran que hacer cine romántico y comedia es de lo más difícil del mundo.
Santiago (Benjamín Vicuña, cada vez peor en sus actuaciones cinematográficas, aunque sea culpa de los guiones en parte) desea formar una familia con Ana (Celeste Cid) y se prepara en una noche en un restaurante para decirle que desea dar el gran paso. Pero en ese momento ella le confiesa que ha tenido un desliz de una noche con Pancho (Lucas Akoskin), su ex. Le dice que no significó nada, pero ha quedado embarazada de él. Sorprendentemente eso no le impide a Santiago aceptarla esa misma noche -luego de pensarlo veinte minutos- y seguir adelante con el plan y formar una familia los tres. La peor noticia es para el espectador, porque con el beso entre ambos empieza la secuencia de títulos en formato videoclip sub cine publicitario. Es el momento de dejar de ver la película. El que sigue ya no puede quejarse, está claro que lo que viene será un océano de clichés mal ejecutados.
¿Y por qué se llama Papá x dos? Porque cuando la pareja está felizmente instalada y esperando su hijo, Pancho llega desde Miami para ser un padre presente. Peor que dos malos actores diciendo diálogos ridículos, son tres. Papá x dos es una pesadilla x tres. ¿Adivinen qué? Santiago y Pancho son opuestos, y esto se supone nos vas a hacer reír. Ana parece ajena a todo esto, no ve el conflicto en nada y parece más tonta que superada. Pero una vez más, quién deba repetir estos diálogos difícilmente no quede como un completo imbécil al repetirlos. Manto de piedad sobre los actores a partir de este momento.
El protagonista de la película es Santiago, eso se adivina por la manera en la que el guion abandona a Pancho y a Ana en algún momento. Se trata del proceso de ese personaje para aceptar que debe cambiar, tolerando cualquier cosa que le haga su pareja y demostrando la capacidad de aceptar sus errores y tolerar cualquier error de los demás. Nadie le cree al guion y el momento en el cual Santiago y Ana están “iguales” en faltas es simplemente ridículo. Un poco de Mi novia Polly por aquí, un poco de Mamá se fue de viaje allá y la película llega a su fin. Graciosa no es nunca pero cuando busca la emoción falla con la suficiente eficiencia como para no ser peor que la comedia, tan solo produce indiferencia. La música, como suele ocurrir en estos largometrajes, es la brocha gorda que lo subraya todo. La única esperanza, para los que hicieron el guion, es que esta coproducción caiga en la moda de las remakes y tengamos media docena de copias. La única esperanza para los espectadores es que no nos tengamos que cruzar jamás con ninguna de ellas.
Santiago Garcia
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