En la organización bien adaptada a la actualidad, la salud mental se ha convertido en un eje estratégico para apuntar a la sostenibilidad y permanencia en el mercado.
El trabajo, más que un conjunto de tareas, se debe entender como un ambiente donde se despliega la esencia y otros elementos de la psique; en estos ambientes usualmente la presión es inevitable y entre los elementos de la psique que se despliegan pueden manifestarse más notoriamente las patologías.
Entender la organización como un sistema vivo es un importante paso para una gestión madura y eficiente.
La organización puede leerse (o evaluarse, en contextos más corporativos.) como un reflejo de la psique. A partir de esta lectura (o evaluación) podemos realizar interpretaciones, ejercer autoridad y administrar responsabilidades a integrantes, la organización pasa a ser un organismo-vivo que respira con base en esto.
Cuando los criterios se encuentran y se comparten, la energía de este organismo no se dispersa, se encauza con propósito. Lo que se conoce como sinergia operativa o coherencia sistémica.
Más allá de un diagnóstico, en lo laboral la capacidad de habitar una realidad común es lo que debería destacar por encima del rótulo o etiqueta de un individuo. Mantener acuerdos operativos y consistencia en sus responsabilidades apuntala la sinergia operativa.
Para todo sistema vivo, existen amenazas. El estrés suele ser un indicador clave en una buena lectura o evaluación de un sistema. Aunque popularmente se piensa que el estrés es solo un indicador negativo, es energía, es cierto que estancada/caotizada puede transformarse en ansiedad o agotamiento, pero esta energía circulando (útil como el flujo sanguíneo) y bien dirigida (encauzada) puede ser el motor y la sinergia el volante que da dirección.
La diferencia entre el agotamiento y el alto desempeño depende de un liderazgo que pueda hacer buenas lecturas. Quien dirige, aparte de sus decisiones técnicas, influye por su forma de interpretar la realidad; el clima laboral dependerá mucho de un liderazgo reflexivo.
La psicología organizacional se vuelve un valioso activo para una lectura estratégica. Entre muchas otras cosas valiosas, podemos destacar su facultad para transformar la tensión en información: detectar conflictos permite leer mejor la estructura y dinámicas en este sistema vivo.
En este contexto, destaca también por su capacidad de definir roles y establecer límites: El límite no debe entenderse solo como restrictivo, permite preservar la vitalidad del sistema. Si no hay límites, la energía se dispersa (entropía). Un sistema sin roles claros es como un motor con las piezas sueltas: mucha fricción, mucho calor (estrés), pero poco movimiento eficiente (en dirección a los objetivos). El límite también funciona como protección del sistema vivo, como cuidado dice: "Te protejo de la sobrecarga y el agotamiento" (seguridad psicológica).
Definir roles es una forma de liderazgo: cuando sé hasta dónde llega mi responsabilidad, puedo volcar toda mi energía allí sin miedo de invadir el terreno de otro o a ser invadido.
Para concluir este artículo me gustaría proponer que el desafío actual es incentivar la evolución del sistema vivo a un sistema vivo y consciente.
Integrar la dimensión psíquica en la toma de decisiones permite que la racionalidad y la subjetividad dialoguen. Esto no es solo "bienestar", es sostenibilidad institucional.
Las organizaciones que logran trascender son las que logran incorporar este tipo de lecturas ya que permiten la creación de estructuras funcionales y ser responsables con sus integrantes.
¿Está su organización encauzada o solo sobrevive?

Por: Patricio Morales C.
Psicólogo Clínico, Maestrando en Psicología organizacional / 0994490725
Columnista www.vibramanabi.com
3/2/2026