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Estas 3 señales silenciosas te revelan cuando una amistad es tóxica
Publicado en 02/07/2026 09:47
ARTE & CULTURA
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

Las señales de una amistad tóxica no siempre saltan a la vista, en parte porque estos vínculos también pueden ofrecer compañía o recuerdos valiosos. Según una revisión publicada en ScienceDirect, el problema aparece cuando el desgaste pesa más que el apoyo y la relación deja malestar incluso fuera de los momentos compartidos.

Las amistades en la adultez se asocian con mejor salud a largo plazo, bienestar y satisfacción con la vida, según . Ese trabajo añade que la tensión en la amistad, como dudar de si un amigo ofrecerá apoyo cuando haga falta, puede predecir enfermedades crónicas más adelante.

Una primera señal aparece cuando la relación se agota. GQ plantea que una amistad tóxica termina por vaciar emocionalmente a una persona, sobre todo si se repiten dinámicas como la manipulación, los comentarios pasivo-agresivos, hacer que el otro dude de su propia percepción o la presión para aceptar algo que no quiere.

Ese desgaste puede derivar en ansiedad, según el estudio, y el obstáculo es que muchas veces la persona no identifica el origen del malestar. También puede pensar que el problema está en ella y no poner freno a tiempo, con el riesgo de que el impacto alcance otras áreas de su vida.

El trabajo añade que un vínculo tóxico no solo provoca sensaciones desagradables en presencia de la otra persona. También altera la relación con uno mismo y puede empujar al aislamiento dentro del resto del círculo cercano o a una forma de dependencia.

Otra pista aparece cuando la compañía no evita la sensación de estar solo. GQ describe esa experiencia como una presencia vacía: la persona está dentro del grupo, pero siente que nadie la ve y que el otro ocupa el centro de cualquier conversación o situación.

Esa dinámica empuja a fingir pertenencia, según GQ, aunque por dentro predomine la idea de quedar relegado a un segundo plano. La soledad, en este caso, no nace de la ausencia de gente, sino de un vínculo que no da espacio ni reconocimiento.

La investigación citada en ScienceDirect no enumera estas tres señales concretas, pero sí ofrece un marco más amplio para entender por qué importan. El artículo académico subraya que las amistades adultas suelen estudiarse por sus beneficios y que se ha prestado menos atención a sus dimensiones negativas y a los procesos por los que terminan.

La tercera señal es la desconexión emocional. GQ explica que, llegado cierto punto, la persona deja de buscar validación en el otro, a veces después de reflexionar sobre el vínculo y otras por puro agotamiento.

Mantenerse en ese paso no siempre resulta sencillo. GQ plantea que la clave pasa por reconstruir la propia valoración y recordar el propio valor, sobre todo cuando la relación ha empujado a creer lo contrario.

El estudio de ScienceDirect propone un modelo conceptual sobre cómo se disuelven las amistades en la adultez. Ese esquema distingue entre vías activas y pasivas para poner fin al vínculo y plantea que factores personales, situacionales e interpersonales influyen en el modo en que esa ruptura ocurre, así como en su costo psicológico y emocional.

Dejar atrás una amistad dañina puede resultar incluso más difícil que cerrar una relación romántica, según GQ, porque muchas veces se pierde un lazo apreciado durante años. Aun así, el texto sostiene que, si la situación no cambia, tomar distancia resulta necesario para proteger la salud mental y emocional.

Poner límites no equivale a dejar de querer a alguien. GQ lo presenta como un acto de cuidado propio y recuerda que una amistad sana debería ofrecer apoyo, respeto y tranquilidad, no culpa, miedo o agotamiento.

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