El inodoro de la fotografía fue hecho para estar puertas adentro. Sin embargo, aquí está, exhibido en plena calle como si fuera un monumento al descaro ciudadano.
Alguien decidió que dejarlo en la vereda era suficiente. Total, "los señores de la limpieza" ya vendrán. Pero, como decía un amigo, los señores de la limpieza son unos pocos; la mayoría somos los señores de la basura.
Ensuciamos, abandonamos y trasladamos nuestra responsabilidad a quienes recogen lo que nunca debió estar ahí.
Un inodoro en la calle no habla de un mueble viejo, sino de una vieja costumbre: creer que el espacio público no es de nadie. Y, cuando todos pensamos así, la ciudad termina convertida en el baño de nuestra indiferencia.

Freddy Solórzano
Escritor / Periodista / Editor Diario La Marea de Manta
7/7/2026