
El té de manzanilla puede ocupar un lugar útil en la rutina nocturna cuando el objetivo es apoyar una respuesta inflamatoria saludable y diversos estudios lo avalan.
Una revisión publicada por el National Center for Biotechnology Information (NCBI) destaca que la apigenina, presente en la manzanilla, puede modular procesos inflamatorios al inhibir mediadores como la interleucina-6 y la prostaglandina E2.
Según EatingWell, esta infusión sin cafeína aporta compuestos vegetales con posible efecto antiinflamatorio y, además, puede favorecer la relajación, el descanso y el manejo del estrés.
La inflamación no depende de un solo factor, sino del conjunto de decisiones y experiencias del día, como la alimentación, el sueño, la actividad física y el nivel de estrés. Aunque esta respuesta forma parte del mecanismo natural de protección y reparación del organismo, cuando se vuelve crónica se ha vinculado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedades autoinmunes.
Después de cenar, una taza de té de manzanilla puede integrarse en ese panorama más amplio de hábitos consistentes. La publicación aclara que ningún alimento ni bebida elimina por sí solo la inflamación, aunque esta infusión contiene compuestos naturales que podrían ayudar a sostener una respuesta inflamatoria saludable.
La manzanilla reúne antioxidantes de origen natural, entre ellos flavonoides y polifenoles. Destaca la apigenina, un compuesto vegetal estudiado por sus propiedades antiinflamatorias.
El estrés oxidativo y la inflamación crónica suelen aparecer juntos, y los antioxidantes ayudan a neutralizar moléculas inestables que pueden contribuir al daño celular y a procesos inflamatorios. Pam Hartnett, dietista-nutricionista, dijo al medio citado que la apigenina presente en el té de manzanilla podría ayudar a reducir la inflamación al influir en vías inflamatorias como COX-2, una enzima implicada en la respuesta inflamatoria del cuerpo.
Hartnett matizó que sus efectos no son comparables a los de un medicamento. Aun así, la investigación emergente sugiere que los compuestos vegetales de la manzanilla podrían respaldar una respuesta inflamatoria saludable cuando se consumen con regularidad.
También sitúa el sueño como uno de los factores menos atendidos en la inflamación crónica. Las investigaciones indican que dormir poco o con interrupciones eleva marcadores inflamatorios en el organismo, mientras que un descanso reparador ayuda a regular la función inmunitaria y la reparación de tejidos.

La reputación de la manzanilla como bebida nocturna se apoya en la unión de la apigenina a receptores cerebrales relacionados con la relajación. Aunque no actúa como sedante, algunos estudios apuntan a que puede mejorar ciertos aspectos de la calidad del sueño, sobre todo en adultos con dificultades leves para dormir.
Meridan Zerner, dietista-nutricionista, resumió esa idea en declaraciones recogidas por EatingWell: “Crear una rutina calmante antes de dormir que pueda incluir té de manzanilla descafeinado de forma natural puede ser tan importante como lo que cenaste”.
El estrés también forma parte de esta ecuación, porque afecta no solo al estado de ánimo. La fuente señala que su forma psicológica prolongada se ha asociado con niveles elevados de cortisol y con una mayor producción de compuestos inflamatorios.
Según los estudios citados, la apigenina podría interactuar con receptores GABA del cerebro, vinculados con la reducción de la actividad del sistema nervioso. Hartnett lo expresó así: “Ayuda a bajar el cortisol, la hormona del estrés que mantiene a tu cuerpo en estado de alerta”. Y añadió: “Y cuando el cortisol baja, también baja ese ruido mental que hace tan difícil relajarse al final del día”.
Para aprovechar mejor la taza nocturna, el artículo aconseja tomarla entre 30 y 60 minutos antes de acostarse. Danielle Smiley, dietista-nutricionista, indicó que ayuda a indicar al cuerpo que llegó el momento de relajarse.
Smiley y Zerner también sugieren dejar la infusión en agua entre 5 y 10 minutos para favorecer que más compuestos beneficiosos, incluida la apigenina, pasen al líquido. Puede tomarse sola para apreciar su sabor suave, con unas gotas de limón, o con una pequeña cantidad de miel si se busca un toque dulce sin elevar demasiado los azúcares añadidos.
Zerner comentó que le gusta añadir una cucharada de concentrado de cereza ácida para aportar sabor y sumar posibles compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. A la vez, el texto insiste en que una bebida nocturna orientada a la inflamación debe ser sin cafeína, rica en antioxidantes y con poco o ningún azúcar añadido.
La manzanilla suele considerarse segura para la mayoría de los adultos, pero no en todos los casos conviene incorporarla sin consulta previa.
El respaldo de instituciones como la Mayo Clinic subraya la seguridad de la manzanilla en la mayoría de los adultos y su potencial para aliviar molestias leves relacionadas con el estrés y el insomnio. Sin embargo, los especialistas advierten que no debe sustituir tratamientos médicos convencionales para afecciones inflamatorias y recomiendan consultar con un profesional antes de incorporar cualquier suplemento de manera regular.
Smiley advirtió que algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas si son sensibles a plantas relacionadas, como ambrosía, crisantemos, caléndulas o margaritas, por pertenecer a la misma familia botánica.
También recomendó hablar con un profesional de la salud antes de tomar té de manzanilla con frecuencia durante el embarazo, la lactancia o si se usan fármacos como anticoagulantes o sedantes.
