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Vibra & Bienestar | Transformar la adversidad en impulso y más lecciones emocionales que va dejando de la selección argentina finalista del Mundial 2026
Publicado en 16/07/2026 14:54
SECCIÓN: BIENESTAR
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

La Selección argentina ofreció nuevamente en este Mundial 2026 una muestra singular de fortaleza colectiva, al lograr remontar un partido adverso ante Inglaterra y alcanzar su segunda final consecutiva.

La capacidad del grupo para sobreponerse a situaciones límite y priorizar el objetivo común por encima de los logros individuales fue reconocida tanto por el entrenador como por especialistas en psicología deportiva.

La dimensión emocional que envuelve a la Selección Argentina no solo se refleja en el vestuario y en el campo de juego, sino que también se proyecta en la sociedad. Así lo explicó en una nota en Infobae el médico psiquiatra y neurólogo Enrique De Rosa Alabaster (MN 63406): “La Selección encarna recuerdos de infancia, barrio, clubes, rivalidades, generaciones, frustraciones y esperanzas. En una sociedad habituada a la incertidumbre, el fútbol brinda algo excepcional: reglas claras, tiempo definido, adversario visible y resultado concreto”.

Esta conexión profunda ayuda a entender la potencia singular del fútbol en la vida colectiva del país: “Tal vez por eso el fútbol posee una potencia tan particular: durante un partido decisivo nos recuerda que los seres humanos no estamos hechos solo para pensar, sino también para sentir juntos”, agregó el especialista.

1 - El ADN de la resiliencia: transformar la adversidad en impulso

El equipo argentino consolidó su reputación de resiliencia tras superar escenarios desafiantes en distintas fases del torneo. Cuando se creía que nada podía superar la remontada histórica de la selección albiceleste ante Egipto -que dio vuelta un partido perdido 0-2 en una ráfaga de 13 minutos-, la victoria de ayer nada menos que sobre Inglaterra en los minutos finales fue otra muestra de cómo se sobrepone a la adversidad.

Así como sucedió en tramos de los partidos frente a Cabo Verde o Suiza, volvió a quedar en evidencia una conducta repetida: el grupo responde mejor cuando el contexto se torna adverso. Y así lo describió el propio Scaloni en declaraciones post semifinal, para quien “este equipo cuando mejor juega es cuando está en dificultad. Cuando estamos en dificultad y el rival duda un poquito, ahí vemos sangre y vamos hasta donde sea”.

Para la licenciada en Psicología Ludmila Maceri (MN 81.017), la clave reside en la “alta tolerancia al malestar” que exhibe el plantel. Esta capacidad se traduce en aceptar la incomodidad, el cansancio y la presión como parte del proceso, sin que estas circunstancias sean interpretadas como señales de derrota. “El equipo puede estar perdiendo, sentir la presión del tiempo y atravesar momentos en los que las cosas no salen, sin interpretar inmediatamente esa dificultad como una señal de derrota”, explicó la especialista consultada por Infobae.

Ese plus competitivo que el plantel mostró frente a cada dificultad también fue destacado por sus líderes. “Llegábamos cuestionados, con mucha duda, pero yo sabía que este grupo siempre compite, siempre da más. Cuando está junto saca de donde no tiene. Estaba seguro que íbamos a estar entre los cuatro y hoy gracias a Dios nos metimos entre los dos mejores. Nadie nos regala nada y nos volvemos a meter entre los mejores del mundo, así que es una alegría muy grande”, expresó Lionel Messi en la zona mixta luego de alcanzar el pase a la final.

2 - Eficacia colectiva: la convicción grupal ante la dificultad

Uno de los conceptos centrales en la psicología del deporte es la “eficacia colectiva”, definida como la creencia compartida de que el grupo tiene los recursos necesarios para modificar el resultado, incluso ante escenarios adversos. Según Maceri, esta convicción “no nace del optimismo ingenuo, sino de las experiencias previas, del entrenamiento y de haber atravesado dificultades juntos”.

La identidad forjada por Scaloni integra tanto la juventud de nuevos talentos como la experiencia de figuras como Lionel Messi y Nicolás Otamendi. El entrenador describió en varias oportunidades a sus dirigidos como jugadores “sin miedo a nada”, capaces de desempeñarse bajo presión como si estuvieran jugando en el barrio. Esa mentalidad, asociada a la tradición del fútbol argentino, se revela en la actitud del plantel para revertir partidos y sostener la entrega hasta el final.

El sentido de pertenencia y la representación de valores colectivos también potencian la respuesta emocional del grupo. Según Maceri, “cuando un equipo siente que representa algo que lo trasciende, muchas veces encuentra fuerzas que individualmente quizás no aparecerían”. Este componente trasciende lo futbolístico y conecta con elementos culturales y sociales propios de Argentina.

Esa dimensión emocional en la que coinciden los especialistas también se vio reflejada en el partido ante Inglaterra. “Sabemos todo el sentimiento que viene detrás, de todo lo que pasó con nuestros héroes de Malvinas. Hoy salió todo eso a flote. La verdad que el equipo pudo representar a Argentina de la mejor manera y nos llevamos la victoria”, afirmó Enzo Fernández luego del encuentro.

3 - Regular emociones y mantener el foco bajo presión

El manejo de la presión en instancias definitorias constituye otro aspecto destacado por especialistas y protagonistas. Maceri señaló que mantener la calma no implica ausencia de nervios, sino la capacidad de canalizar la activación emocional para que no interfiera con la toma de decisiones. “En contextos de adversidad, nuestra mente tiende a adelantarse al resultado. Una de las habilidades más importantes es entrenar el foco atencional: volver una y otra vez a aquello que depende de uno en ese momento”, sostuvo la psicóloga

La regulación emocional, añadió Maceri, consiste en evitar que las emociones sean las que dirijan la conducta. “Las emociones aportan información, pero no necesariamente indican qué es lo mejor para hacer”, explicó. En ese sentido, la Selección argentina mostró capacidad para decidir bajo presión, evitando la desesperación y gestionando los momentos críticos con liderazgo y serenidad.

4 - De las individualidades al grupo: integración del talento al servicio del equipo

El plantel argentino logró articular los talentos individuales dentro de una identidad colectiva sólida. Para Maceri, no se trata de borrar las individualidades, sino de integrarlas en función de un objetivo común. “Cuando existe una identidad colectiva fuerte, el éxito deja de medirse por el lucimiento personal y pasa a definirse por el objetivo común. Eso reduce la necesidad de competir entre compañeros y favorece conductas de cooperación, confianza y apoyo mutuo”, describió la especialista a Infobae.

Ejemplos como el de Lautaro Martínez, quien aceptó comenzar como suplente y luego resultó decisivo ingresando desde el banco, ilustran este concepto. Su gol frente a Inglaterra, según Maceri, muestra que “aceptar un rol determinado no significa resignar protagonismo: significa poner las capacidades personales al servicio de una meta común”. Casos similares se observan en el liderazgo de Rodrigo De Paul y la contribución colectiva de Enzo Fernández y Alexis Mac Allister.

El compromiso con la humildad y el esfuerzo grupal fue subrayado por referentes del plantel. “Seguimos haciendo historia, pero con la humildad y el trabajo que siempre tuvo este grupo. Tenemos ADN competitivo y fuimos a buscar el partido”, remarcó Nicolás Otamendi en declaraciones luego de la semifinal.

La diversidad de personalidades y liderazgos dentro del grupo se convierte en una fortaleza. Según Maceri, “las personas brillan más cuando no necesitan demostrar permanentemente que brillan”, una enseñanza que trasciende el deporte y se puede aplicar en cualquier ámbito grupal.

5 - Enseñanzas aplicables más allá del deporte: resiliencia, valores y perseverancia

Las virtudes observadas en la Selección argentina ofrecen referencias valiosas para otros contextos. Según Maceri, “una identidad no se construye por un resultado aislado, sino por la repetición de determinadas conductas a lo largo del tiempo”. Desde la perspectiva de la terapia cognitivo-conductual, las acciones modelan la forma en que las personas se perciben a sí mismas. “No somos valientes porque nunca sentimos miedo; nos volvemos valientes cada vez que actuamos a pesar de él. No somos resilientes porque la adversidad no nos afecte, sino porque desarrollamos la capacidad de reorganizarnos y seguir avanzando”, indicó.

El recorrido de la Selección, con su insistencia en competir, convivir con la presión y mantener la fe en el grupo aun ante la incertidumbre, se convierte en un ejemplo de respuesta activa ante la adversidad. “La esperanza no consiste en creer que todo va a salir bien. Consiste en seguir actuando de acuerdo con nuestros valores aun cuando no tenemos garantías”, sintetizó la especialista. Esta postura, que puede trasladarse a la vida cotidiana, implica avanzar incluso cuando el resultado no está asegurado.

El sentido de identificación popular con la Selección argentina radica en esa capacidad para insistir y reorganizarse frente a la dificultad. Como concluyó Maceri a Infobae, “las personas, al igual que los equipos, no crecen por la ausencia de dificultades, sino por la manera en que deciden atravesarlas”.

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