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Cuando la gasolina sube, el bolsillo del ciudadano maneja cuesta arriba
Por: Érika Vaca Rodríguez
Publicado en 22/07/2026 08:33
COLUMNA DE OPINIÓN: PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

 

El aumento del precio de la gasolina en Ecuador no se queda en el tablero de una estación de servicio; se mete en la mesa familiar, en la tarifa del transporte, en la jornada del conductor y en el presupuesto del usuario. La gasolina Extra pasó de bordear los USD 2,40 a llegar a USD 3,26, y aunque el Gobierno frenó un nuevo incremento mediante decreto, el golpe ya se siente. Para entenderlo en palabras sencillas: es como ir al mercado con el mismo billete de siempre, pero regresar con menos productos en la funda. El dinero no desaparece, pero rinde menos, y eso es precisamente lo que hoy viven quienes dependen del vehículo para trabajar.

 

El caso de Raúl, conductor de aplicación en Quito, refleja esa realidad. Antes, en una buena jornada de entre ocho y diez horas, podía generar alrededor de USD 80: destinaba USD 15 a gasolina, USD 20 al dueño del auto, USD 10 a la aplicación y le quedaban cerca de USD 35 de ganancia. Ahora, con el mismo gasto de combustible, ya no recorre 200 kilómetros, sino aproximadamente 130 kilómetros, por lo que debe escoger mejor las carreras y cerrar la madrugada con apenas USD 20. Es como tener una botella de agua para todo el día: antes alcanzaba para caminar varias cuadras; ahora, con el mismo contenido, apenas llega a la mitad del camino. Esa diferencia de USD 15 diarios puede representar comida, pañales, deudas o pasajes para una familia.

 

El problema no golpea solo al conductor. También afecta al usuario que abre la aplicación y encuentra carreras más caras. Isaac, usuario frecuente en Quito, cuenta que una ruta de 30 minutos y cerca de 12 kilómetros, que antes podía costar USD 5, ahora no baja de USD 6. Ese incremento de un dólar puede parecer pequeño para quien lo mira desde afuera, pero para una persona que usa transporte todos los días significa un gasto acumulado. Si alguien toma dos viajes diarios y cada uno sube un dólar, son USD 40 adicionales al mes en una rutina de veinte días. En un país donde la Canasta Familiar Básica llegó a USD 824,85 en junio de 2026, y el salario básico es de USD 482, cada dólar extra pesa como una piedra en el bolsillo.

 

A esto se suma otro elemento: las aplicaciones también han aumentado su comisión. Según Pablo Garcés, presidente de la asociación de conductores de aplicaciones, antes el porcentaje podía rondar el 9 % del valor del flete, pero ahora bordea el 13,5 %. Es decir, el conductor enfrenta gasolina más cara, menor recorrido, menos carreras en ciertos horarios y mayor descuento por plataforma. Es como vender encebollado, pero que suba el pescado, suba el gas, baje la clientela y además el dueño del local cobre más arriendo. Al final, el trabajador sigue en la calle, sigue corriendo riesgos, sigue atendiendo usuarios, pero la ganancia real se va achicando hasta casi no justificar la jornada.

 

En Guayaquil, la discusión también llega al transporte público. El pasaje subirá de USD 0,30 a USD 0,45 o USD 0,50, pero no de inmediato: deberá publicarse en el Registro Oficial y pasar un plazo de seis meses, por lo que entraría en vigencia en los primeros meses de 2027. Para cobrar esas tarifas, los buses deberán cumplir requisitos técnicos como revisión vehicular, bloqueo de puertas, corredor de 60 centímetros, primer escalón de 45 centímetros, carrocería en buen estado, distancia de 68 centímetros entre asientos, agarraderas adecuadas, salidas de emergencia y sistema de cobro electrónico. Para llegar a USD 0,50, además deberán contar con wifi y climatización. El problema es que algunos transportistas afirman que adecuar unidades puede costar USD 6.000 o más, aunque recibirán una compensación mensual de USD 1.134. Es como pedirle a una familia que arregle toda la casa antes de subir el arriendo: la mejora puede ser necesaria, pero alguien debe explicar de dónde sale el dinero y quién verifica que realmente se cumpla.

 

Este debate debe mirarse desde la ley y desde la vida diaria. El artículo 52 de la Constitución de la República del Ecuador reconoce el derecho de las personas a disponer de bienes y servicios de óptima calidad, con información precisa y no engañosa; y el artículo 394 señala que el transporte debe responder a principios de seguridad, eficiencia, responsabilidad y calidad. Por eso, si suben los combustibles, si suben las comisiones, si suben las tarifas y si la canasta básica ya supera ampliamente un salario básico, el Gobierno Nacional no puede limitarse a decir que el mercado se acomoda solo. La ciudadanía necesita controles, transparencia, transición ordenada, apoyo a quienes trabajan honestamente y políticas que no conviertan cada viaje en una nueva carga. Porque cuando el transporte se encarece, no solo paga el conductor ni solo paga el pasajero: paga el estudiante, paga la madre que va al hospital, paga el trabajador que sale de madrugada y paga todo un país que cada día siente que llegar a fin de mes es manejar en subida, con el tanque casi vacío.

 

Érika Vaca Rodríguez

 

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

 

Columnista www.vibramanabi.com

 

22/7/2026

 

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