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Ecuador crece lento: el país trabaja mucho, pero avanza poco
Por: Érika Vaca Rodríguez
Publicado en 24/07/2026 08:14
COLUMNA DE OPINIÓN: PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

La economía ecuatoriana tiene cinco frenos que no aparecieron de la noche a la mañana: bajo crecimiento económico, poca productividad, informalidad laboral, concentración de exportaciones y falta de competitividad. Según la Agenda de Crecimiento 2040, entre 2014 y 2023 el país creció en promedio apenas 1,9 % al año, una cifra insuficiente para mejorar de forma sostenida el empleo, los ingresos y las oportunidades. En palabras sencillas, es como una familia que todos los días trabaja, se esfuerza y se levanta temprano, pero al final del mes apenas logra cubrir lo básico y no puede ahorrar, invertir ni mejorar su casa.

Uno de los datos más preocupantes está en la productividad. En Ecuador, la producción por hora de trabajo llega a 6,60 dólares, mientras que en América Latina y el Caribe alcanza 9,10 dólares. Esa brecha del 27 % demuestra que no basta con trabajar más horas, sino que se necesita trabajar mejor, con tecnología, capacitación, crédito, caminos, conectividad y reglas claras. Es como tener dos talleres de costura: en uno se cose a mano y en otro se usan máquinas modernas. La persona puede esforzarse igual o más, pero sin herramientas adecuadas siempre producirá menos y ganará menos.

El empleo también refleja una deuda enorme. Solo el 35,9 % de la población económicamente activa tenía un empleo adecuado, mientras que la informalidad llegó al 55,7 %. Esto significa que más de la mitad de los trabajadores vive sin estabilidad, sin seguridad social completa, sin ingresos constantes o sin protección suficiente. Mientras en la región la informalidad bajó 1 %, en Ecuador aumentó 12 %. Es como construir una casa sobre arena: la gente trabaja, vende, emprende y se mueve, pero sin bases firmes cualquier enfermedad, deuda o crisis familiar puede tumbarlo todo.

Otro problema es que el país depende demasiado de pocos productos. Entre 2014 y 2023, el 76 % de las exportaciones ecuatorianas estuvo concentrado en seis sectores: petróleo, camarón, banano, cacao, minería y enlatados de pescado. Son productos importantes, sí, pero depender de pocos ingresos es como tener una tienda donde casi todo se vende de una sola percha: si esa percha se cae, si baja el precio, si llega una plaga, si se cierra un mercado o si aparece una restricción internacional, todo el negocio se pone en riesgo. Ecuador necesita diversificar, impulsar valor agregado, apoyar a pequeñas y medianas empresas, fortalecer la agroindustria, la tecnología, el turismo y la producción local con visión exportadora.

A esto se suma la vulnerabilidad frente al cambio climático y los desastres naturales. En las últimas dos décadas, Ecuador enfrentó cerca de 50 desastres naturales con pérdidas superiores a 4.000 millones de dólares. Por eso, crecer no solo significa firmar acuerdos o atraer inversión; también implica prevenir, construir infraestructura resistente, proteger al agricultor, cuidar carreteras, puertos, riego, energía y ciudades. Como ciudadanía, también debemos exigir planificación de largo plazo, apoyar el consumo local, formalizar emprendimientos cuando sea posible, capacitarnos, pedir transparencia en el uso de recursos y no conformarnos con discursos. Un país no crece solo cuando suben las cifras; crece cuando el empleo alcanza, la producción mejora, las familias respiran y las oportunidades dejan de ser promesa para convertirse en realidad.

Érika Vaca Rodríguez

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

Columnista www.vibramanabi.com

24/7/2026

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