Ni las victorias ni las derrotas son definitivas, quizás. Duden siempre. Duden de todo.
La mejor lectura del resultado de la Consulta Popular y Referéndum 2025 que he podido observar, salió de la lucidez del periodista deportivo Xavier Zevallos, quien lanzó en X su pensamiento alrededor del mundo futbolero: “0–4 con el árbitro y el VAR a favor, sin hinchada visitante, con la barra brava entrando a la cancha, los hinchas comprados saltando los noventa minutos y la seguridad golpeando al equipo visitante. Resultado saca técnico”. Se comprende.
Quienes siguen mi columna en Vibra Manabí, otorgándome el honor de sus lecturas, y algunas entrevistas, darán cuenta que nunca considere una buena idea la ejecución de marchas autoconvocadas por el régimen para calentar la calle en contra de una institución de la que muy pocos sabían de su existencia, la Corte Constitucional. Sacar personas a marchar dio pie a la legalidad y legitimidad a los manifestantes del paro nacional indefinido que, en carreteras y calles, rechazaban inicialmente el ajuste económico impuesto por Daniel Noboa al subir el precio del diésel, proceso de reivindicación social que arrebató a tres comuneros indígenas la posibilidad de compartir con sus familias esta Navidad y las que vienen, pues dejaron de existir, en el contexto de la represión.
Que la política son imágenes y que esos días del paro dejaron no solo el diálogo social roto, sino muy sentidas las fibras emocionales de muchos ciudadanos que hoy pueden ser cuantificados. Y de aquello no hay marcha atrás.
Que, del hundimiento del debate público en un pozo de negativismo como la campaña sucia, las acusaciones y agresiones personales, nadie sale ileso. El todos contra todos solo puede provocar escepticismo, miedo, frustración, incertidumbre, desesperanza.
Nuestros familiares mayores siempre nos comentaban que “la pared y la muralla son papel de la canalla”, apuntando a insultos escritos en el paisaje urbano. Aquellas formas hoy son cotidianidad de las dinámicas de la red, que tiene muchísima utilidad positiva, pero también un espacio donde habitan millones de usuarios, reales o no, para satisfacer sus bajos instintos atacando a otros, destruyendo. No hay verdades absolutas sino hechos evidentes.
La vida tiene matices y cruzar los límites invisibles entre la crítica y la estigmatización del que piensa distinto es un mecanismo perverso que puede, peligrosamente, debilitar más la democracia, para placer de quienes gustan que prevalezca la ley de la selva o que tienen intereses en aquello. Así, por ejemplo, en un hospital hay Morgue, pero también funciona Maternidad y en el medio de las dos áreas está la vida, gente que siente.
Donde nadie piensa diferente, nada nuevo puede nacer. El psicólogo Irving Janis, en “Groupthink: Psychological Studies of Policy Decisions and Fiascoes”, reflexiona cómo los grupos cerrados que rodean a los lideres toman o hacen que se cometan errores y horrores no forzados, a partir de su aislamiento. Hay otras formas de pensar el mundo. El resultado de las elecciones recientes fue, nítidamente, una expresión pacífica de rechazo al Gobierno de Daniel Noboa y a todos quienes lo representan. La victoria no tiene nombres propios; es la suma de voluntades que piensan diferente y tienen vida propia. Aún hay que leer, sentir, profundizar.

Néstor Romero Mendoza
Asesor de comunicación política estratégica
Columnista www.vibramanabi.com
17/11/2025