Hoy se habla —con fuerza y con dolor— de que Delfín Sporting Club podría desaparecer de Manta para mudarse a Riobamba y llamarse Daquilema. Y antes de buscar culpables afuera, corresponde un acto honesto y manabita: la mea culpa.
Este no es cualquier equipo. Delfín fue campeón del fútbol ecuatoriano, escribió páginas históricas en Copa Libertadores y Copa Sudamericana, enfrentó a rivales de primer orden y llevó el nombre de Manta y Manabí por el continente. Eso no es poco. Eso es gloria.
Y, sin embargo, la hinchada jamás llegó.
Ni siquiera en los años dorados, cuando el club estaba al mando del economista Delgado y los resultados acompañaban, el estadio se llenó. Las noches internacionales mostraron una postal que duele recordar: gradas vacías. En LigaPro, la historia se repitió: partidos locales con eco en las tribunas, más cemento que voces, más silencio que aliento.
Cuando el directivo quedó solo, sin respaldo popular, vendió. Y cuando el grupo inversor tampoco sintió el acompañamiento del público, tomó la decisión que hoy nos sacude: poner al club en venta. Si finalmente el proyecto Daquilema lo lleva a Riobamba, no será por capricho; será por una lógica fría y dura del fútbol moderno: sin hinchada no hay sostenibilidad.
Nos duele. Claro que duele. Pero la pregunta incómoda es inevitable: ¿Hemos respaldado realmente a Delfín como manabitas?
El fútbol no se sostiene solo con orgullo en redes sociales ni con recuerdos de campeonatos. Se sostiene con presencia, con entradas compradas, con camisetas usadas, con niños en las gradas aprendiendo a amar unos colores. Y eso —hay que decirlo— no ocurrió en la medida que la historia del club merecía.
Si Delfín se va, no se va solo un equipo. Se va una oportunidad que tuvimos y no abrazamos del todo. Ojalá este episodio nos deje una lección profunda: los clubes no mueren solo por malas dirigencias; también mueren por la indiferencia.
Hoy, como mantenses y como manabitas, toca mirarnos al espejo.
Porque la gloria estuvo en la cancha…
pero el respaldo nunca estuvo en las gradas.

Econ. Carlos García Vera
CEO CG PRODUCCIONES
Columnista www.vibramanabi.com
10/1/2026