Hace más de cuatro siglos, cuando el océano Pacífico era ruta de galeones españoles y codicia, un hombre de Manta se volvió leyenda. Se llamaba Pedro Cama. Era indígena, buzo y navegante. Hijo de la estirpe que arrancaba del mar la concha spondylus, esa joya roja que valía más que el oro para los antiguos pueblos de la costa.
Pedro Cama conocía el idioma de las corrientes, el pulso de las mareas y el silencio de las profundidades. Guiaba balsas y comerciaba con los barcos españoles, abasteciéndolos de pescado, agua, maíz y leña.
En 1584, un galeón español comenzó a morir mar adentro. El casco abierto dejaba entrar el agua como una herida imposible de cerrar. Entonces Pedro Cama descendió al fondo del océano y reparó el daño.
Un día dejó el Pacífico y cruzó el Atlántico. Viajó hasta Europa para exigir reconocimiento ante la Corona española. Se dice que fue uno de los primeros indígenas de esta región en hablar frente a los reyes.

Freddy Solórzano
Escritor / Periodista / Editor Diario La Marea de Manta
18/5/2026