Desde los cuatro costados de Manta se veía la misma imagen: una espesa nube de humo sobre el puerto. El incendio de barcos y lanchas ocurrido este sábado no solo dejó pérdidas materiales; golpeó el corazón de una ciudad que ha vivido de cara al mar desde sus orígenes.
Manta nació y creció junto al océano. Mucho antes de los grandes atuneros y la tecnología portuaria, los antiguos pobladores ya se aventuraban mar adentro en frágiles embarcaciones. Los manteños hicieron del mar una ruta de comercio, exploración y sustento.
Los barcos que ardieron son más que herramientas de trabajo: representan el esfuerzo de generaciones que encontraron en el océano su forma de vida. En Manta, el mar no es un paisaje ni una postal. Es la razón de su existencia, la fuerza que impulsa su economía y una parte esencial de su identidad. Este sábado, mientras el humo cubría el horizonte, la ciudad sintió que una parte de su propia historia también estaba ardiendo.

Freddy Solórzano
Escritor / Periodista / Editor Diario La Marea de Manta
8/6/2026