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Vibrar y desaprender para aprender: dejar las cosas que nos hacen mal
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 13/07/2026 15:32 • Actualizado 14/07/2026 14:36
COLUMNA: LA ARENGA DEL DÍA / NÉSTOR ROMERO MENDOZA
Ilustración de la red

¿Alguna vez te preguntaste por qué, sabiendo exactamente qué te hace daño, vuelves casi corriendo a buscarlo? No hablamos solo del ex tóxico o de la comida chatarra a medianoche. Hablamos de los patrones que arrastramos: trabajos que nos exprimen la vida, deudas absurdas para aparentar en redes sociales o amistades que nos destruyen la autoestima. Es una locura, ¿no? Sabemos el final de la película, compramos la entrada en primera fila y luego nos quejamos de que el desenlace es triste.

La mente humana es un misterio fascinante. La ciencia demuestra que repetir lo que nos daña no es falta de carácter ni de inteligencia, sino un mecanismo profundo; un cableado cerebral y existencial que hoy, en pleno siglo XXI, se ha vuelto más peligroso que nunca. Para entenderlo, hay que dejar de lado la culpa. El cerebro humano odia la incertidumbre y prefiere un sufrimiento conocido que una felicidad por conocer. En psicología, esto se llama compulsión a la repetición, un concepto acuñado por Sigmund Freud que la neurociencia moderna ha validado con datos duros. Nuestro cerebro busca patrones automáticos (a través de los llamados ganglios basales) para ahorrar esfuerzo y energía. Por ejemplo, si aprendiste a tramitar la ansiedad comiendo de más o buscando validación en personas que no te aprecian, tu mente marcará esa ruta como "segura" solo porque ya la conoce.

Estudios del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) en EE. UU. demuestran que las conductas destructivas —como revisar el perfil de tu ex o comprar cosas innecesarias— activan y liberan dopamina (la hormona del placer) a corto plazo, funcionando como un analgésico temporal para un dolor profundo. El problema es macroeconómico y social: la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que las enfermedades crónicas derivadas de conductas repetitivas evitables (mala alimentación, sedentarismo y adicciones tecnológicas) causan más del 70 % de las muertes anuales en el mundo. Sabemos el daño, pero el diseño evolutivo nos empuja al placer inmediato.

Este fenómeno se ha potenciado actualmente. Vivimos en la era de la hiperconexión, pero nunca hemos estado tan solos. Zygmunt Bauman explicaba esto magistralmente con su concepto de "modernidad líquida": todo es desechable, rápido e inestable. Hoy, los teléfonos funcionan como un casino de bolsillo. Un estudio de la Universidad de Nueva York confirmó que los algoritmos de plataformas como TikTok o Instagram están diseñados matemáticamente bajo un modelo de "refuerzo intermitente". Es el mismo mecanismo de las máquinas tragamonedas: te dan una recompensa a veces, no siempre. Eso te mantiene enganchado, repitiendo el scroll infinito aunque te cause ansiedad, insomnio y depresión. El sistema está diseñado para que busquemos afuera lo que nos falta adentro, llenando el vacío con un consumo que solo nos deja más vacíos.

Pero no podemos seguir viviendo en ese piloto automático. No podemos seguir diciendo "así soy yo" o "es mi cruz". ¡Mentira! Esa es la excusa de los que se rindieron. Miren a su alrededor. El pueblo manabita es sinónimo de resiliencia, de fuerza y de levantarse de los escombros. Lo demostramos en el terremoto, y lo demostramos cada día labrando la tierra y pescando en el mar. Tenemos una energía vital gigante. ¿Por qué vamos a dejar que nuestras vidas individuales se queden estancadas en los mismos errores de siempre?

Romper el ciclo es una decisión difícil pero valiente. Requiere mirarse al espejo y aceptar que el enemigo no está afuera; está en las decisiones que tomamos cada mañana. Es hora de cortar el teléfono a lo que te resta, cerrar la puerta a la gente que te daña e invertir en tu mente, tu salud y tu confianza. El pasado ya pasó; el futuro se construye hoy con la determinación de no volver a eso que te hizo -o donde fuiste- infeliz. Si sigues haciendo lo mismo, vas a obtener los mismos resultados. Elige tomar el control de tu vida ahora mismo y tener vida propia. ¡Vibra!

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