A las 6:50 de la mañana, Elio Sácido, de 70 años, ya está frente al colegio. Viaja desde Jaramijó hasta Manta para llevar a sus nietos a clases, pero también para estar cerca de su hijo Enrique.
Hace nueve meses, Enrique fue asesinado frente a su hija de cinco años cuando fue a recogerla al colegio. Desde entonces, Elio regresa de lunes a viernes. Lleva una escoba y limpia el corazón azul pintado en la vereda para recordar a su hijo.
Mientras barre el polvo, recuerda a Enrique, quien solía pasar por su casa, saludarlo y, antes de irse, decirle:
—Papi, ya me voy.
Ahora es Elio quien vuelve cada mañana. Una escoba, un corazón azul y el recuerdo de un hijo que sigue presente.

Freddy Solórzano
Escritor / Periodista / Editor Diario La Marea de Manta
21/8/2026