La repetición. Nietzsche pensaba que es el eterno retorno, un experimento mental para evaluar si se podría vivir infinitas veces. Para Freud era la tendencia inconsciente a redundar. Según Kierkegaard es un movimiento del espíritu para reinventarse a sí mismo, mientras que Deleuze la concebía como una fuerza única y placentera al mezclar lo nuevo con lo ya visto. Así, generalmente, en el subgénero de las películas deportivas, habitan producciones si no idénticas, muy semejantes en imaginarios y pretensiones de que cualquier conquista alcance niveles épicos.
Vamos a Los Campeones (2023), que llegó a Netflix estas semanas, promovida como una película que busca inspirar, ser irreverente y optimista. Durante 2 horas, Marcus (interpretado por un solvente y genial Woody Harrelson), un entrenador profesional de básquetbol va viviendo un poco de todo por cumplir su sueño de dirigir en la NBA. Pero un altercado con su jefe inmediato y un accidente automovilístico mueve su mundo y, por sentencia judicial, es obligado a cumplir labor comunitaria para evitar la cárcel, con semanas de trabajo en las que deberá liderar a un equipo de adultos con capacidades diferentes, que buscan disputar un torneo y, dentro de las posibilidades, conquistarlo. Y ahí, el sentido de la conversación es el grano, con expresiones sobre el valor de la amistad y la empatía, cuyas escenas previsibles enternecen y varias veces hacen reír. Golpe de honor.
Los Campeones es básicamente un remake estadounidense del film español “Campeones” (2018). Sin embargo, antes, surgió “Los campeones” (1992), siendo la narración de un abogado egocéntrico sentenciado a dar servicio comunitario como entrenador de un equipo de hockey juvenil. La repetición.
En Los Campeones, los lugares comunes pueden derretir la pantalla. Son tan persistentes pero necesarios para la fluidez de la trama. La personalidad de Woody Harrelson es tan potente que, inclusive, logra absorber las historias personales del resto del elenco, y ese es el punto fuerte de esta película, que bien podría ser utilitaria en campañas para la construcción de una ciudadanía que valore y respete más la diversidad y toda forma de vida.
A finales del siglo XIX aparecieron las primeras películas sobre temas deportivos, a través de documentales como el “Derby de Epsom” (1896). Pero la primera ficción de este subgénero se estrenó en 1903, con la comedia "La escuela de boxeo del profesor Langtry". Años después, los cineastas adhieren un toque más realista y descriptivo, con títulos como "The Set-Up" (1949) como precursora y "Rocky" (1976), que se convirtió en la primera película deportiva en ganar el Oscar a Mejor Película, reivindicando esta categoría de cine y su permanente apuesta por contar historias de superación personal, concebidas, quizá, para cambiar el mundo. Pero al final, el mundo sigue igual.
Creía Charly García que uno conecta con la gente con la que puede compartir una dimensión espiritual. Si quieren y pueden vean Los Campeones. Más de las veces, no importa el qué sino el cómo, dónde, por qués y para qués de una historia. Cada cosa de la naturaleza guarda una esencia.

Néstor Romero Mendoza
27/11/2025