¿Puede alguien ser asesinado dos veces?
Obreros de una bodega mueven cajas de cartón, tarea común pero que deja de serlo cuando de una de éstas, sale expulsado, como dando brincos, un frasco del tamaño de dos manos, lleno de líquido y un cerebro humano que de tanto soñar despierto, ambición y frustración, la locura lo invadió y lo inventó. El recipiente no se rompe. Ese encéfalo, cerebelo y tronco encefálico son una carga para la sociedad, una parte del cuerpo de Charles Julius Guiteau (Matthew Macfadyen), el hombre que apretó el gatillo de la pistola de la cual salieron las balas que impactaron en James Garfield (Michael Shannon), el vigésimo presidente de los Estados Unidos, en ese 2 de julio de 1881, hace ya 144 años, en la Baltimore and Potomac Railroad Station de Washington D.C., la capital estadounidense. Sin embargo, Garfield no murió el día que pretendió Guiteau. Fue larga su agonía. Y con mucho dolor. Dolor que acabaría el 19 de septiembre del mismo año, y no solo por la bala que habitaba su cuerpo, sino por una infección provocada por los médicos que lo atendieron y manipularon sus heridas con manos e instrumentos sin esterilizar: septicemia.
El agua que pasó no mueve molinos, dicen; no obstante, el pasado sí que es un profeta del futuro y un gran maestro del presente. Sin añoranzas y sí con virtuosismo, Netflix vuelve los ojos hacia atrás y apostó este cierre de año por una propuesta imponente, sencilla, enérgica, sólida: “Muerte por un rayo” o “Death by Lightning” (2025), una miniserie de 4 episodios (50 minutos aproximadamente cada uno) que justamente pone en pantalla esta historia basada en la realidad, sobre dos hombres que el mundo prácticamente había olvidado: Garfield y Guiteau.
La ambientación de la época es impecable, la musicalización complementa cada escena y dialogo. No sobra nada, pues tras cada giro de guion se va confirmando o desmontando hipótesis o prejuicios que convierten a Muerte por un rayo en un gran relato humanista, sobrio, a veces jocoso y elegante, en el que el cuándo y los por qués llevan al espectador hasta el último segundo. Y sin pretensiones épicas. Fue creada por Mike Makowsky y producida por David Benioff y D.B. Weiss. El elenco de esta ficción derrocha nivel y altura.
James Garfield nació en Cleveland, Ohio, en la cuna de una familia pobre. De manera autodidacta se formó en derecho, carrera que dejó para volverse coronel del ejército de la Unión, en la Guerra Civil de los Estados Unidos. Posteriormente, fue elegido como miembro de la Cámara de los Representantes, y en 1880 fue postulado como candidato a la Presidencia por el Partido Republicano. Un año después se dieron las elecciones. Las ganó. Su presidencia es la segunda más corta de la historia norteamericana y fue el segundo mandatario de los Estados Unidos en morir asesinado, 16 años después de Abraham Lincoln, el primero. El escritor y abogado Charles Guiteau fue capturado, juzgado y condenado. Su cerebro y otras partes del esqueleto fueron conservados para estudio científico, llegando a creerse que padeció esquizofrenia y narcisismo grandioso. Antes de partir, y sintiéndose inocente, lanzó: "Los doctores mataron a Garfield, yo solo le disparé". Y así, Garfield fue asesinado dos veces.

Néstor Romero Mendoza
3/12/2025