Un actor puede superar infinitamente a la trama misma de la película que protagoniza. Pasa en Roman J. Israel, Esq.: Un hombre con principios (2017), un thriller judicial estadounidense que tiene suspenso, sí, pero que Denzel Washington logra cruzar puentes hacia otros subgéneros cinematográficos que tienen que ver más con el existencialismo, al profundizar en la reflexión sobre la “cultura del éxito” chocando contra la angustia, el absurdo, la libertad, la búsqueda de sentido y la condición humana.
Roman J. Israel (Denzel Washington) es un abogado que, aunque gana poco dinero en una pequeña firma jurídica en Los Ángeles, ha demostrado prolijidad, profesionalismo e idealismo en sus acciones. La cotidianidad se rompe cuando su jefe y fundador del despacho, William Jackson, sufre un infarto. La oficina quiebra, cierra y los casos pendientes pasan a ser manejados por George Pierce (Colin Farrell), gran admirador y estudiante graduado de Jackson. Pierce se impresiona por el conocimiento de Israel, le ofrece trabajo, pero Israel se rehúsa a trabajar para él por considerarlo codicioso. Busca empleo en otros lugares. Y no lo obtiene. Resignado, acepta la propuesta de Pierce. Un cliente de dicha oficina jurídica es Derrell Ellerbee, joven arrestado acusado de homicidio. Derrell argumenta su inocencia ante Israel, diciendo que incluso conoce el escondite del verdadero criminal, Carter "CJ" Johnson, y que puede atestiguar contra éste. Israel busca negociar la colaboración eficaz con el Fiscal del distrito. Su oferta es rechazada. Mas, y ante una serie de eventos desafortunados, Israel no se guarda la información obtenida y la utiliza anónimamente cobrar los 100.000 dólares de recompensa que dan a quien proporcione datos precisos para ubicar a CJ y capturarlo. Las cosas se dan así, y aquí empiezan más giros en la trama que van instalando el espíritu de contradicción, que incluye el asesinato de Derrell dentro de la cárcel por “soplón” y a Israel encerrado en su laberinto, a veces sintiendo placer.
Roman J. Israel, Esq.: Un hombre con principios, escrita y dirigida por Dan Gilroy y que está disponible en Netflix, es una película buena, pero no tanto. La actuación imponente de Denzel Washington da sentido casi que específico. Dura aproximadamente 120 minutos, pero le sobran minutos al pretender instalar forzosamente escenas tan simplonas como aquello de que hay que vivir con propósito, que es el todo y la nada al mismo tiempo. Desierto. Y “¡ay de aquel que alberga desiertos!", pensaba Nietzsche.

Néstor Romero Mendoza
CEO www.vibramanabi.com
15/12/2025