El bienestar mental organizacional no es un lujo, es una necesidad fundamental. Reconocer que los resultados de excelencia son el fruto de mentes equilibradas; es el primer paso para construir una cultura sostenible y exitosa.
En la última década, la definición de éxito empresarial ha experimentado una transformación radical. Ya no basta con analizar hojas de cálculo y balances financieros; hoy, el indicador más crítico del rendimiento de una organización, reside en el bienestar emocional de sus equipos. La salud mental ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en la clave estratégica de la productividad y la retención de talento.
A esto le llamamos Liderazgo Invisible, la capacidad de una organización para gestionar el bienestar emocional de sus equipos, de manera personalizada, one by one, como una fuerza silenciosa que impulsa resultados extraordinarios.
Ignorar el clima emocional de las personas que conforman una empresa es un error ético y representa un riesgo financiero. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los problemas de salud mental les cuestan a las empresas aproximadamente $1 billón de dólares anuales en pérdida de productividad ese es el costo de la desatención.
Este impacto se divide en dos fenómenos silenciosos. Uno de ellos es el Absentismo, refiriéndonos a la ausencia física del trabajador por enfermedad; los empleados con depresión tienen un 20% más de probabilidad, de faltar a sus puestos de trabajo.
La segunda es el Presentismo, la presencia en el trabajo sin ser productivo. Un estudio de la Universidad de Harvard (Harvard Business Review), encontró que ambos fenómenos les cuestan a las empresas un promedio de $3,230 por empleado cada año. Solo en el impacto del Presentismo, las empresas tienen un drenaje invisible, una cifra que asciende a los $150 mil millones al año, incluso puede llegar a ser 10 veces mayor que la del Absentismo.
La inversión en salud mental genera un retorno directo en la eficiencia, la rentabilidad, el compromiso y lealtad cuando se trata de retener talento. En el informe State of the Global Workplace 2025 Gallup, se destaca que los colaboradores con buena salud mental, son un 17% más productivos, que aquellos con un estado emocional deteriorado.
Al reducir factores como el estrés y la ansiedad, la mente humana se vuelve más creativa y proactiva, disminuyendo hasta en un 80% la probabilidad de cometer errores en tareas críticas. Investigaciones de PwC, indican que las empresas con programas de bienestar mental reportan un 12% más de productividad.
En un mercado laboral competitivo, el bienestar emocional es el nuevo "salario emocional". El compromiso con la salud de los equipos impacta en dos áreas vitales, la lealtad del talento es una.
Las organizaciones con culturas de trabajo saludables logran reducir la rotación de personal en un 40%, según datos de Deloitte. Esto es crítico considerando que, según Willis Towers Watson, el 60% de los empleados bajo estrés constante, son más propensos a buscar un nuevo empleo. En el área reputación corporativa, encontramos un público externo que observa.
Un estudio de Cone Communications, afirma que el 87% de los consumidores considera la salud mental de los empleados como un factor determinante, al elegir una empresa para trabajar o comprar.
Los programas de apoyo permiten que el trabajador desarrolle herramientas, para afrontar mejor los desafíos de la vida, este tipo de ayuda beneficia profundamente al colaborador de la empresa. Datos de la Universidad de Warwick muestran que quienes participan en estos programas reportan un 20% menos de estrés y un 15% más de satisfacción laboral.
Un empleado con buena salud mental tiene un 50% más de probabilidades de estar satisfecho con su trabajo. También demostró el estudio que los empleados felices son hasta un 12% más productivos , según fuentes como Pluxee Chile y Vorecol HRMS.
El bienestar mental organizacional no es un lujo, es una necesidad fundamental. El Liderazgo se percibe, las empresas no deben ignorar los resultados, reconocer que los resultados de excelencia son el fruto de mentes equilibradas; es el primer paso para construir una cultura sostenible y exitosa.

Por: Patricio Morales C.
Psicólogo Clínico, Maestrando en Psicología organizacional.
Columnista www.vibramanabi.com / 0994490725
29/12/2025