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Drácula: Mar de Sangre
Por: Néstor Romero Mendoza
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 08/01/2026 16:07
SIN FILTRO / PELÍCULAS SERIES DOCUMENTAL

 

 

El miedo tiene formas, siempre. La noche, la paranoia y el colapso de la razón duran aquí una hora y 58 minutos. “Drácula: Mar de Sangre" o “The Last Voyage of the Demeter” (2023) es un ejercicio excepcional de purismo gótico que, bajo el paragua del cine de monstruos, esconde profundos sesgos simbólicos sobre la condición humana y el temor a lo que se desconoce, pero fácil de mirar por sus diálogos simples pese al caos lento y repetitivo en múltiples escenas, con más suspenso que terror. Quizá por ello viene ocupando lugar en el Top 10 de las películas más vistas en Netflix durante las últimas tres semanas. Las sombras te observan, como los algoritmos, que vampirizan la atención y el tiempo, omniscientes.

Drácula: Mar de Sangre – Crónicas de un viaje cinematográfico condenado -  PopCon

Dirigida por André Øvredal, y basada en el Captain's Log del Drácula de 1897 de Bram Stoker, el film se desenvuelve básicamente a bordo del velero ruso Demeter, fletado para trasladar una carga privada, 24 cajas de madera, desde Carpatia a Londres. Entonces, extraños sonidos, muy diferentes a los del mar, animales y tripulantes asesinados a mordiscos, acontecen en el trayecto de viaje. La condena a morir es absoluta. Cuestión de que llegue la noche.

Drácula: Mar de Sangre, es ideal para los fanáticos del suspenso pues es visualmente impactante, moderadamente sangrienta y la trama principal no se diluye en atmósferas personales. A diferencia de otras versiones, este Drácula (Javier Botet) es una fuerza parida por la naturaleza, un monstruo animal que no dialoga, ni reflexiona, ni siente, solo consume. Una presencia que no se puede entender ni comprender y que despoja a cada personaje de lo que más ama, su vida propia. Y también es una expresión del abandono de la fe y sus lógicas mágicas ante una maldad que desborda las leyes de la naturaleza humana y provoca la pérdida del control sobre la realidad. Este Drácula no es un caballero romántico; es un depredador inevitable, porque el mal no siempre tiene un para qué, sino que es simplemente una parte del mundo que se habita. Y el barco Demeter, tal vez, pueda ser observado como una metáfora de la vida, siendo un pequeño espacio ocupando el infinito con condenados a luchar por su supervivencia y la indiferencia del universo. Así, "Drácula: Mar de Sangre" cumple con lo suyo: entretener. Y con un monstruo que existe en las sombras, conciencia oscura, con su incapacidad para relacionarse, juzgar, razonar.

 

“El infierno está vacío; todos los demonios están aquí”. William Shahespeare

 

Néstor Romero Mendoza

CEO www.vibramanabi.com

8/1/2026 - nestorromeromendoza@vibramanabi.com

 

 

 

 

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