El cuento del sabio y el escorpión es una fábula oriental que ilustra la importancia de mantener la propia esencia frente a las acciones de los demás.
Había una vez un sabio monje que caminaba junto a su discípulo en la orilla del río. Haciendo camino al andar, vio que un escorpión flotaba en el agua y se estaba ahogando. Tomó la decisión de salvarlo, sacándolo. Una vez en su mano, el escorpión le picó con el aguijón de su cola. El dolor hizo que el monje lo soltara, volviendo a caer al agua. El sabio hizo un nuevo intento, y nuevamente fue atacado, provocando una nueva caída al arácnido. Así ocurrió por una tercera ocasión. Entonces, el discípulo del monje, algo preocupado, le preguntó por qué continuaba haciéndolo si el animal siempre le picaba en su defensa propia. El monje, sonriendo, respondió que la naturaleza del escorpión es la de picar, mientras que la de él no era otra que la de ayudar. Dicho esto, el monje tomó una hoja y, con su ayuda, consiguió sacar al escorpión del agua y salvarlo sin sufrir otra picadura.

Fidelidad a la esencia: No permitas que el comportamiento de otros altere tu bondad o tus valores fundamentales.
Prudencia y precaución: Ser bueno no significa ser ingenuo; el sabio finalmente usó una herramienta (la hoja) para ayudar sin salir herido.
Aceptación de la naturaleza ajena: Entender que cada ser actúa según su propia naturaleza ayuda a no tomar sus acciones como ataques personales.