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Liquidez, negociación y economía real: una lectura empresarial para un país que necesita acuerdos
Por: Erick Lasso, Gerente General de KLASS ASESORES @klassasesores
Publicado en 27/01/2026 08:44
Erick Lasso

 Cuando un país depende de la deuda para sostener su funcionamiento, lo que obtiene es tiempo, sacrificando estabilidad. Cuando la ejecución se impone al discurso y el criterio guía la negociación, la economía deja de sostenerse en expectativas y comienza a sostenerse en hechos. En contextos exigentes, eso responde a una necesidad concreta de estabilidad y sostenibilidad.

 

En contextos de alta presión económica, los países se parecen más a las empresas de lo que suele admitirse. Ambos deben tomar decisiones bajo incertidumbre, ambos enfrentan restricciones reales y ambos pagan costos, cuando se posterga la ejecución en favor del discurso. En ese escenario, las relaciones internacionales y los acuerdos comerciales dejan de ser gestos diplomáticos, para convertirse en herramientas concretas de sostenimiento económico.

Desde una lectura empresarial, la pregunta no es si un país debe negociar, sino cómo debe hacerlo. Negociar no implica renunciar, pero tampoco atrincherarse, implica ceder con criterio, con cálculo y con una comprensión clara de los objetivos que se persiguen. En el caso de Ecuador, un país que atraviesa necesidades estructurales evidentes, la coherencia en la negociación es una condición de estabilidad, no una concesión política.

Uno de los conceptos que suele aparecer de forma confusa en el debate público es el de liquidez. En términos económicos, la liquidez se refiere a la capacidad de un agente, sea una empresa o un Estado, de disponer de recursos monetarios de forma inmediata, para cumplir sus obligaciones y sostener su operación. John Maynard Keynes, en La teoría general del empleo, el interés y el dinero, explica que la preferencia por la liquidez no es una patología, es una respuesta racional frente a la incertidumbre, porque permite sostener decisiones sin recurrir permanentemente al endeudamiento.

La liquidez, a diferencia de un decreto o una expectativa, se genera por actividad económica real. Aquí aparece un segundo concepto clave, el de economía circulante, entendida como el flujo continuo de bienes, servicios y dinero dentro de un sistema productivo. Adam Smith, en La riqueza de las naciones, ya advertía que la riqueza no es resultado de la acumulación pasiva, dejando claro que es la capacidad de un sistema de producir, intercambiar y reinvertir de manera constante.

Cuando un país depende de la deuda para sostener su funcionamiento, lo que obtiene es tiempo, sacrificando estabilidad. La deuda permite diferir decisiones, pero deja de lado la creación de circulación económica. La economía circulante, en cambio, se sostiene cuando existen sectores productivos capaces de generar ingresos recurrentes, empleo y divisas, descartando la necesidad de intermediación financiera permanente. Desde esta lógica, las exportaciones no nos sirven como un indicador accesorio, representan uno de los pilares de la economía real.

La exportación, como sostén económico, ha sido ampliamente analizada desde la teoría del comercio internacional. David Ricardo, en su formulación de las ventajas comparativas, demostró que los países fortalecen su economía cuando concentran esfuerzos en aquellos sectores donde poseen condiciones estructurales favorables. En el caso ecuatoriano, el mercado de flores representa precisamente uno de esos sectores. Va más allá de la tradición o volumen, llegamos a comprender que se trata de reputación, logística, empleo intensivo y generación de divisas directas.

Hablar del mercado de flores en el marco de las relaciones internacionales permite además desplazar la conversación hacia un terreno técnico y productivo. Cada acuerdo comercial bien negociado en este sector tiene efectos concretos, ingreso de moneda extranjera, dinamización de cadenas logísticas, estabilidad laboral en zonas productivas y fortalecimiento de la imagen país. Todo ello contribuye a la liquidez y a la economía circulante de manera directa, sin recurrir a mecanismos artificiales.

Negociar acuerdos comerciales implica necesariamente concesiones mutuas. La Real Academia Española define negociar como “tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”, una definición que contiene una idea central, el mejor logro deja de ser absoluto, volviéndose relativo al contexto y a las capacidades de cada parte. Desde esta perspectiva, ceder sin criterio es una renuncia, es regalar; ceder con lógica es una inversión estratégica.

Un país con alta necesidad de acuerdos, no puede darse el lujo de negociar desde la improvisación, ni desde la rigidez. La coherencia en la negociación consiste en identificar qué se puede ofrecer, proteger y qué se espera obtener a cambio. Esa coherencia discierne de un alivio momentáneo, es la que permite transformar una relación internacional en un flujo económico sostenido.

Desde una mirada empresarial, la estabilidad se construye tomando decisiones difíciles, nos acerca a la información objetiva, suficiente y con objetivos claros. La apertura comercial inteligente, lejos de debilitar la economía nacional, puede fortalecerla cuando está orientada a sectores productivos reales y a soluciones de largo plazo. En ese sentido, priorizar exportaciones como las flores, es una decisión operativa.

Ecuador necesita acuerdos que generen liquidez, no promesas que acumulen deuda, economía circulante real, no únicamente respaldo financiero externo y negociaciones internacionales que comprendan que la sostenibilidad se logra estructurando relaciones, donde ambas partes encuentren valor.

Pensar las relaciones internacionales desde este marco permite analizarlas sin posturas políticas ni confrontaciones, como lo que son: decisiones de gestión. Cuando la ejecución se impone al discurso y el criterio guía la negociación, la economía deja de sostenerse en expectativas y comienza a sostenerse en hechos. En contextos exigentes, eso responde a una necesidad concreta de estabilidad y sostenibilidad.

 

Erick Lasso

Ingeniero en Administración de Empresas y Máster en Gestión Estratégica y Alta Dirección

Gerente General de KLASS ASESORES - @klassasesores

Columnista www.vibramanabi.com

27/1/2026

 

 

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