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Ecuador ya ganó algo que nadie le puede quitar: volver a creer
Por: Érika Vaca Rodríguez.
Publicado en 30/06/2026 15:00
PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

Hay partidos que duran noventa minutos. Y hay otros que empiezan mucho antes del pitazo inicial. El Ecuador que esta noche saldrá a enfrentar a México no es solamente un equipo de fútbol. Es un país entero que aprendió a levantarse después de cada golpe. Es la historia de millones de ecuatorianos que todos los días madrugan para trabajar, que luchan por sacar adelante a sus familias y que, pese a las dificultades, nunca dejan de creer que mañana puede ser mejor.

Muchos pensaban que la Tricolor estaba eliminada. Que el sueño mundialista terminaba demasiado pronto. Pero apareció esa rebeldía que tanto identifica al ecuatoriano. Esa misma que vemos en el agricultor que vuelve a sembrar después de perder una cosecha, en el pescador que sale nuevamente al mar, en la madre que nunca deja de luchar por sus hijos y en el joven que insiste hasta alcanzar sus metas. Así llegó el triunfo frente a Alemania: con orgullo, sacrificio y un corazón que nunca dejó de latir por el país.

Hoy el reto vuelve a ser enorme. Habrá un estadio lleno, una mayoría apoyando al rival y un ambiente que intentará jugar su propio partido. Pero Ecuador ya demostró que no necesita el camino fácil para escribir su historia. Nuestra mayor fortaleza nunca ha sido el favoritismo; siempre ha sido la capacidad de sorprender cuando más difícil parece el panorama.

Más allá del resultado, esta Selección ya consiguió algo que hacía mucha falta: volver a unir a los ecuatorianos. Durante estos días dejamos por un momento las diferencias políticas, económicas y sociales para abrazarnos detrás de una sola bandera. Volvimos a cantar el Himno Nacional con orgullo, a sacar la camiseta amarilla del clóset y a recordar que, cuando caminamos juntos, somos mucho más fuertes que cualquier obstáculo.

Esta noche no juega únicamente Enner Valencia, Moisés Caicedo, Gonzalo Plata o Nilson Angulo. Juegan los sueños de millones de personas que, desde cualquier rincón del mundo, sienten que Ecuador merece ser protagonista. Juegan quienes están en las gradas, quienes miran el partido desde su casa, desde un hospital, desde un cuartel, desde una finca, desde un taxi, desde una cabina de radio o desde un pequeño negocio que hoy hará una pausa para alentar a la Tri.

¿Saben qué es ser ecuatoriano?, es seguir creyendo incluso cuando otros dudan de nosotros. Es convertir las dificultades en motivación y demostrar que el verdadero tamaño de un país no se mide por su territorio, sino por la grandeza de su gente.

Que ruja el Estadio Azteca. Que aparezca la lluvia si tiene que aparecer. Que el partido sea intenso. Ecuador responderá como siempre ha respondido: con humildad, con valentía y con el corazón.

Hoy no solo defendemos una clasificación. Hoy defendemos el orgullo de llevar el nombre del Ecuador en el pecho. ¡Vamos, Tri! ¡Vamos, Ecuador! Porque pase lo que pase, este país ya volvió a creer en sí mismo.

Érika Vaca Rodríguez

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

Columnista www.vibramanabi.com

30/6/2026

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