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La Tri nos recordó por qué jamás debemos dejar de creer
Por: Érika Vaca Rodríguez.
Publicado en 01/07/2026 13:55
PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

La Selección del Ecuador tiene esa extraña capacidad de hacernos sentir todas las emociones posibles. Nos hace reír, sufrir, abrazarnos, reclamar, ilusionarnos y hasta llorar. Sí, el resultado no fue el que todos soñábamos, pero hay algo que nadie nos puede quitar: por unos días volvimos a sentir que éramos un solo país, dejando de lado diferencias para empujar hacia un mismo lado. Ese ánimo, esa esperanza y esa unión también son una victoria.

Hoy duele, claro que duele. Pero sería un error convertirnos en aquello que tanto criticamos. Durante la semana defendimos a nuestros jugadores de las burlas, los insultos y los ataques injustos. Ahora nos toca demostrar que el verdadero apoyo no desaparece cuando el marcador es adverso. Hay una enorme diferencia entre ser hincha y ser agresor, entre ejercer un periodismo responsable y convertirse en verdugo. La derrota también necesita compañía, respeto y gratitud.

En las próximas horas continuaremos buscando culpables, como tantas veces hacemos los ecuatorianos. Habrá quienes dirán que la derrota fue por algún jugador ecuatoriano, también se dirá que fue la consecuencia de la corrupción dentro de la Federación Ecuatoriana de Fútbol; esa es una crítica que existe y que merece ser investigada cuando haya pruebas. Pero hay una verdad que también debería incomodarnos: la corrupción no solo aparece cuando alguien recibe dinero por debajo de la mesa. También nace cuando somos desleales en lo cotidiano, cuando sonreímos de frente y atacamos por la espalda, cuando aparentamos apoyar a un equipo, a un compañero o a un amigo, pero en su ausencia buscamos hacerlo caer. Esa forma de traicionar la confianza también erosiona los valores sobre los que queremos construir un mejor Ecuador.

Y si hubo un momento que representó a miles de ecuatorianos fue el coraje de Piero Hincapié y que agradezcan que se tapó la boca porque el ecuatoriano hasta con la mirada te manda al infinito y más allá. Pero, seamos sinceros, ¿cuántas veces en la vida nos dicen cosas injustas, nos andan molestando con jota, reaparecen los que tienen cara que no hacen nada o salen con el más acolitador momentáneo de “renunciemos”? Es precisamente ahí donde aparece ese orgullo que llevamos por dentro, ese impulso que nos hace responder con trabajo, carácter y resultados. Ese “ubícate” que no se dice con palabras, sino con esfuerzo, disciplina y valentía para seguir peleando aun cuando todos dudan de uno.

La Selección nos recordó que las metas grandes nunca llegan por caminos fáciles. Así como ellos enfrentaron la adversidad, nosotros también debemos perseguir todo aquello que nos haga sentir vivos: nuestros sueños, nuestros estudios, nuestros emprendimientos, nuestras familias y nuestro país. Si un grupo de ecuatorianos fue capaz de volver a poner el corazón de millones latiendo al mismo ritmo, entonces nosotros también podemos levantarnos cada vez que la vida nos marque un gol en contra.

Ser ecuatoriano no es celebrar únicamente cuando se gana, ser ecuatoriano jamás será una casualidad. Es recuperar el autoestima cuando tenemos a la victoria de mejor amiga, aprender a levantarse cuando se pierde, apoyar cuando más se necesita y creer incluso cuando el panorama parece difícil. Gracias Tri, gracias muchachos. El resultado no nos acompañó, pero nos devolvieron algo mucho más importante: las ganas de seguir luchando, de seguir creyendo y de seguir sintiéndonos orgullosos de llevar el nombre de Ecuador en el corazón.

Érika Vaca Rodríguez

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

Columnista www.vibramanabi.com

1/7/2026

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